martes, 8 de enero de 2013

Los halcones del cráter. George L. Eaton


Los halcones del cráter (Hawks of the Golden Crater, 1934) de George L. Eaton  es el número 1 de la colección Hombres audaces publicado en España en 1936 y en la Argentina en 1938 por Editorial Molino.

Bill Barnes, un as de la aviación y veterano de la Primera Guerra Mundial, posee un aeródromo propio donde ha desarrollado el prototipo de un nuevo avión parecido al autogiro. Los amigos de Barnes (Shorty, Red, Beverly, Scotty y el joven Sanders) son todos expertos aviadores y se ocupan del aeródromo. Hace un tiempo que aviones misteriosos parecen sobrevolar de noche las instalaciones, pero les resulta imposible capturar a una de estas naves.

Cuando un capitalista interesado en el prototipo de Barnes es asesinado en las oficinas de éste, la policía interviene y las cosas se complican. Se suceden una serie de misteriosos atentados provocados por una banda de misteriosos orientales muy interesados también en el nuevo avión. Aparte de ello, los acreedores acosan a Bill Barnes para que pague sus deudas.

A éste no le queda más remedio que atender la llamada de Mr. Flanders, un empresario de Seattle. Un socio de éste, un minero llamado Bob Lawton, ha descubierto un gran filón de oro en el interior de un volcán en Alaska.

Barnes y Flanders deciden organizar una expedición aérea a Alaska para conseguir el oro.

Pero los espías acechan. Los misteriosos orientales se enteran de la existencia del filón y también envían una expedición aérea hacia allí para hacerse con el oro. Por otra parte, Morgan Catesby, el principal acreedor de Barnes, también se entera del asunto y contrata los servicios de Mico Morton y sus matones, una banda de criminales aviadores. Además, Morton es el rival desde siempre de Barnes y también busca su venganza.

Huyendo de los acreedores, la expedición de Barnes llega a Alaska, no sin incidentes y sabotajes diversos.

El volcán que contiene la mina de oro tiene sus cumbres siempre cubiertas por una cortina de nubes. Cada vez que los aviones de Barnes se acercan allí son atacados por los aviones de los orientales, que han llegado primero. A su vez unos misteriosos tentáculos parecen surgir de las nubes y atacar a los aviones que se acercan demasiado. Por otra parte, el campamento de Barnes sufre un ataque nocturno por parte de los orientales.

La banda de Mico Morton también está acampada cerca de allí esperando su momento.

El joven Sanders es capturado por Morton que le tortura para sacarle información acerca de Barnes, pero el chico miente y más tarde logra escaparse metiéndose en una gigantesca caverna. Antes se ha enterado de los planes de Morton para volar el campamento de Barnes con dinamita. Sanders va a parar al campamento de los orientales, que le destinan al verdugo.

Por su parte, Bill Barnes en un reconocimiento en solitario del misterioso volcán, es capturado también por los orientales, que le llevan hasta el verdugo, encontrándose con Sanders.

Barnes vence al verdugo y, junto con Sanders y el piloto Marston, escapan a través del sistema de cavernas. Llegan otra vez al campamento de Morton sin poder impedir que éste vuele el campamento de Barnes.

Los orientales han empezado ya a llevarse el oro en aviones de carga. Ellos eran quienes habían colocado globos con tentáculos dentro de las nubes para impedir que se acercasen otros aviones.

Barnes consigue recuperar su avión autogiro y buscando venganza se enfrenta él solo a los aviones orientales y a los de Mico Morton. Cuando la batalla aérea es más reñida, llegan los amigos de Barnes, que realmente habían sospechado que alguien iba a atacar su campamento. Los orientales y Morton son derrotados, aunque los primeros han conseguido llevarse parte del oro. Lo que queda de éste es suficiente para que Barnes pague a sus acreedores y conserve una fortuna considerable que le permita emprender nuevas aventuras.

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