viernes, 9 de octubre de 2015

Los cinco tras el pasadizo secreto (Five On a Secret Trail). Enid Blyton



Los Cinco tras el pasadizo secreto (Five On a Secret Trail) es una novela de la escritora británica Enid Blyton publicado en 1956. Corresponde al 15º libro de la serie de Los Cinco. En España fue publicado por Editorial Juventud en 1968 dentro de su colección Club de los Cinco con el número 36. La traducción era de Antonio de Quadras y las ilustraciones de José Correas. Tiene 159 páginas.

El perro Tim tiene una herida en la oreja, y el veterinario le ha colocado un collar de cartón para que no se rasque. Jorge teme que se rían de su perro, y se va a acampar a Kirrin Common, al final de Carters Lane. Ana llega a los pocos días, y las dos niñas encuentran a un chico llamado Guy, que está excavando en un campamento romano, muy aficionado a las bromas, que tiene un perro llamado Jet. Unas veces es muy agradable y otras se muestra muy antipático.
Una noche, durante una tormenta, las chicas se refugian en una casa abandonada, durante un relámpago, Ana cree ver un grupo de gente de pie fuera de la casa. También a ambas les parece que alguien se ha asomado a la ventana. A la mañana siguiente, acobardadas deciden marchar a Villa Kirrin, pero la llegada de Julian y de Dick hace que recuperen el valor.
Una noche se esconden en el piso superior de la casa abandonada, donde asisten a un espectáculo fantasmagórico de extrañas luces moviéndose. Pero los Cinco no se asustan con esto y otra noche escuchan a unos individuos decir que un tal Pablo escondió planos importantes detrás de una piedra blanca. Al ir a ver a Guy, encuentran a su hermano gemelo, Enrique, que les dice que han raptado a Guy. Ana encuentra la piedra blanca en la fuente, Con la ayuda de Enrique, mueven la piedra y encuentran un túnel, donde encuentran una bolsa en la que están los planos robados. Descubren también otro túnel, bloqueado por escombros. Al quitarlos, encuentran a Jet y a Guy con una pierna lastimada. Guy les cuenta que los villanos han ido a por herramientas para limpiar la zona de escombros. Cuando regresan los villanos deslizándose en el túnel con cuerdas, Julian se las quita, dejándolos atrapados. Los niños regresan a Kirrin, donde acuden a la policía para que rescate y prenda a los villanos.

El decimoquinto libro de la serie tiene un título mejor que el anterior (Los Cinco se divierten, 1955) y en conjunto tiene una premisa bastante excitante: los Cinco acampan en plena campiña cerca de una vieja casa de campo abandonada donde unos extraños husmean al anochecer mirando debajo de las losas de piedra del patio de un cierto tamaño. ¿Por qué todo este secreto? ¿Por qué los extraños organizan un espectáculo de luces fantasmagóricas para asustar a los Cinco?
A pesar de ello, la novela es muy floja. Nos encontramos con el acostumbrado grupo variopinto de villanos y los túneles secretos de siempre (aunque esta vez no escondan joyas, dinero u oro). En el fondo estamos ante las mismas ideas plasmadas de otra manera.

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