viernes, 8 de mayo de 2026

Un extraño perfume a cadáver. Keith Luger

Novela de Keith Luger (Miguel Oliveros Tovar, 1924-1971) publicada en 1965 por Editorial Bruguera en la colección Punto rojo con el número 148. Tiene 124 páginas y costaba 8 pesetas.

Clint Sutton y Tom Dike, dos investigadores privados sumidos en la precariedad económica, aceptan un inusual encargo del doctor Kurt Freeman: transportar el cadáver del gánster Bobby Herbert, cuya muerte el médico predice con exactitud para las ocho y media de esa noche. Para cumplir la misión, los protagonistas se infiltran en un banquete homenaje al criminal bajo las identidades de dos temidos asesinos profesionales, Bill «El Asesino» y Joe «Cadáveres», presenciando cómo Herbert sufre un intento de envenenamiento que, contra todo pronóstico, no resulta fatal de forma inmediata.

La trama se traslada a la mansión de Herbert, donde se suceden diversos atentados, incluyendo una bomba y el asesinato de varios miembros de su séquito. La situación alcanza su punto álgido cuando Clint y Tom deben enfrentarse a los verdaderos asesinos profesionales, a quienes Clint abate en defensa propia, mientras se descubre que el doctor Freeman solo deseaba el cuerpo por fines científicos para estudiar el cerebro criminal. Finalmente, se revela que el teniente del FBI Dewey Tamblyn es el verdadero autor del complot, habiendo perdido la cordura en su afán por eliminar a Herbert; el relato culmina con la detención del oficial y el colapso mental del gánster, quien termina creyéndose un oso en medio del caos.

La obra se consolida como una parodia satírica y mordaz del género negro, donde Keith Luger utiliza el humor absurdo para subvertir los tropos clásicos del hardboiled. La efectividad del relato radica en la inversión de roles: el agente de la ley (Tamblyn) se convierte en el villano psicótico, mientras que los investigadores, movidos más por la necesidad económica que por el deber, terminan actuando como salvadores accidentales. El cierre de la historia ofrece una visión irónica de la justicia y la criminalidad, reduciendo al gánster más peligroso del país a un estado de locura animal, lo que sugiere que, en este universo narrativo, la degradación mental es el único destino posible para quienes viven al margen de la realidad o la moral.

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