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viernes, 11 de julio de 2025

Cuervos siniestros. Herman Tellgon


Novela de Herman Tellgon (José Miguel Téllez González) publicada en 1969 por la Editorial Rollán en la colección US Marshal con el número 188. Hemos revisado la reedición de Editorial Andina publicada en 1993 publicada en la colección US Marshal con el número 446. Tiene 96 páginas y costaba 100 pesetas. 

El marshal Ben Morgan, un antiguo pistolero, es visto con malos ojos en su demarcación por sus métodos expeditivos y resueltos. En el pasado había contribuido a pacificar Indian City, pero ahora nadie parece acordarse de esto, incluso su novia Liliam. La gota que desborda el vaso es el enfrentamiento entre Ben y el bandido Lou Ranger, célebre por su crueldad, que tiene lugar en el saloon de la población.Ben deja irse desarmado a Ranger, pero las autoridades del pueblo deciden cesar al marshal. Ben abandona la población y a su novia para dedicarse sólo a su rancho. A continuación, las autoridades nombran a Ranger marshal de Indian City. Lo que no saben es que éste tiene un plan secreto para desvalijar el banco. 

Un argumento más o menos sugestivo, pero que no pasa de una corrección cercana al tedio. Como dato curioso hay que señalar que el protagonista sólo aparece al principio y al final del relato para arreglar las cosas. 

domingo, 12 de abril de 2020

Oro y plomo. Herman Tellgon


Novela de Herman Tellgon (José Miguel Téllez González) publicada por Editorial Rollán en 1954 en la colección Extra Oeste con el número 66. Hemos leído la reedición publicada por Editorial Andina en 1979 en su colección Oeste con el número 199. Tiene 96 páginas y costaba 35 pesetas.

David Stewens, un agente de la Agencia Pinkerton, en enviado a Nueva Orleans para averiguar quién está financiando las actividades del Ku Klux Klan en el estado de Luisiana. Sus investigaciones pronto le conducen hasta Greenhill en Texas, donde Silvia Adams, una rica ranchera, parece estar subvencionando al Klan con el producto de una mina de oro que está en sus propiedades. En realiad, Silvia quiere vengar la muerte de su padre, asesinado a traición por los nordistas durante la guerra. David se gana pronto la confianza de Silvia gracias a su habilidad como pistolero y vaquero y no tardará en enamorarse de la chica, aunque ello contradiga su verdadera misión.

Un relato que se hace verdaderamente tedioso por la tendencia del autor a recurrir a un psicologismo innecesario y a una morosidad verbal que sólo perjudican el ritmo de la narración. El argumento parecía interesante, pero es desaprovechado totalmente, mostrando incluso cierta indulgencia hacia las actividades del Klan como vengadores de la ofensas sufridas por el Sur.

jueves, 11 de agosto de 2016

La doble cara de la ley. Herman Tellgon


Novela de Herman Tellgon (José Miguel Téllez González) publicada por Editorial Rollán en 1959 dentro de su colección FBI con el número 454. Tiene 128 páginas. Hemos leído la reedición publicada por Editorial Andina (Easa) en 1977 dentro de la colección FBI con el número 72. Tiene 96 páginas y costaba 20 pesetas.

Gilmore Ward es un agente especial del FBI empeñado en destruir el imperio del gángster Henry Garland en San Francisco, básicamente centrado en la trata de blancas y el juego. Por otra parte, el hermano gemelo de Gilmore, Buster, colabora activamente con la banda de Garland y es temido en los bajos fondos. Al final, ambos hermanos unirán fuerzas para luchar contra Garland debido al cariño materno y fraternal y a que ambos están enamorados de mujeres que han caído en las manos de Garland. Buster se ha enamorado de Anna, una italiana víctima de la trata de blancas y fuente de información para Gilmore, motivo por el cual Garland desea eliminarla. Por su parte, Gilmore se enamora de Rita, la última amante del gángster, la cual ayudará al agente en su lucha sin cuartel.

A lo largo de la novela, se suceden persecuciones, redadas, secuestros, tiroteos y peleas con el objeto de mantener la atención del lector. A pesar de todo esto, no pasa de ser un relato anodino, previsible y que se hace largo para el lector, incluso con digresiones que no vienen a cuento.