El Loto Azul (
Le Lotus bleu )
es el quinto álbum de la serie
Las aventuras de Tintín, creada por el historietista belga Hergé. Se publicó por entregas en
Le Petit Vingtième —suplemento semanal infantil del diario católico conservador
Le Vingtième Siècle— entre el 9 de agosto de 1934 y el 17 de octubre de 1935, a un ritmo de dos páginas semanales en blanco y negro, formando la segunda parte de la historia por entonces conocida como
Tintín en Oriente. La primera edición en álbum, también en blanco y negro, apareció en 1936 en la editorial Casterman. La primera edición en color, en la misma editorial, data de 1946.
Para ella, las primeras cuatro páginas del álbum fueron íntegramente
dibujadas de nuevo, y se introdujeron también ciertos cambios de menor
importancia en otras partes del libro.
El Loto Azul es la segunda parte de una historia iniciada en el álbum anterior,
Los cigarros del faraón, aunque puede leerse de forma independiente. La acción se desarrolla en su mayor parte en China, principalmente en la ciudad de Shanghái. El título está tomado del nombre de un ficticio fumadero de opio
de esta ciudad. Tiene una gran relevancia dentro de la historia de la
serie, por ser la primera vez que su creador, Hergé, se preocupó por
documentarse exhaustivamente acerca del tema tratado, para lo que contó
con la ayuda de un estudiante chino, Zhang Chongren, que influiría notablemente en el álbum y en su obra posterior. Para
algunos autores, se trata de la primera obra maestra de Hergé e incluso
hay quien considera este álbum el mejor de toda la serie.
En España el álbum fue publicado en 1965 por Editorial Juventud con traducción de Concepción Zendrera.
Tras finalizar su lucha contra la sociedad secreta de narcotraficantes narrada en
Los cigarros del faraón, Tintín descansa en el palacio del maharajá de Rawhajpurtalah. Allí recibe la visita de un emisario chino que es envenenado con una flecha impregnada de
radjaidjah, el veneno que hace perder la razón. Antes de perder la razón, el mensajero sólo puede decir dos palabras: «Mitsuhirato» y «Shanghái». Tintín decide partir hacia esta ciudad para resolver el enigma. Una vez allí, es recibido por Mitsuhirato,
quien resulta ser un comerciante textil japonés. Este le dice que fue
él quien envió al mensajero para pedirle que permaneciera con el
maharajá, quien se encuentra en peligro. Tras la entrevista, Tintín es
objeto de dos atentados contra su vida, de los que se salva gracias a la
agresiva intervención de un joven chino. Al acudir a una cita con éste,
Tintín comprueba que también ha sido envenenado con el
radjaidjah. Ante la imposibilidad de obtener más información, decide embarcar de vuelta a la India.
En el barco, Tintín y Milú
son secuestrados y trasladados a la casa de Wang Jen-Ghié, padre del
joven demente que salvó a Tintín. Wang le informa de que pertenece a una
sociedad secreta denominada
Los Hijos del Dragón, dedicada a la lucha contra el tráfico de opio. También le advierte de que Mitsuhirato es el principal responsable de tal actividad en China,
además de ser un agente al servicio del gobierno japonés. Interceptando
emisiones de radio cifradas, Tintín obtiene una pista que le conduce a
un fumadero de opio llamado
El Loto Azul. Siguiendo a Mitsuhirato
desde allí, observa cómo vuela un tramo de vía férrea, acción que,
acompañada por una intensa actividad propagandística, permite a Japón justificar una intervención militar en China. Tintín es capturado y Mitsuhirato le inyecta una dosis de
radjaidjah antes de dejarle en libertad. Sin embargo, el veneno había sido previamente sustituido por agua por uno de los
hijos del dragón.
Mitsuhirato denuncia a Tintín a las autoridades de ocupación japonesas,
que ponen precio a su cabeza. Pese a todo, Tintín consigue escapar y
llegar a casa de Wang.
Al poseer una muestra del veneno, Tintín decide regresar a Shanghái para analizar el
radjaidjah y buscar una cura. Tras hacerse pasar por general,
atraviesa las líneas japonesas y entra en la concesión internacional
burlando la vigilancia. Un noticiero que ve en un cine en el que se ha
refugiado, le informa de que está en la ciudad el profesor Fan Se-Yeng,
experto en cuestiones relacionadas con la demencia. Le busca en su casa,
pero aquél se demora excesivamente. Las indagaciones de Tintín le
revelan que el sabio ha sido secuestrado y que piden un rescate por él
pero, antes de que pueda hacer nada, es detenido por la policía, que le
expulsa de la concesión haciéndole caer en manos de los japoneses.
Condenado a muerte, Tintín es salvado por el señor Wang. Siguiendo la
pista, decide viajar a Hou-Kou para localizar al profesor Fan. Una
inundación le obliga a abandonar el tren y le permite salvar de morir
ahogado al joven Tchang Tchong-Jen,
quien decide acompañar a su salvador. Mientras tanto, Mitsuhirato
consigue que el jefe de la policía de la concesión, el corrupto Dawson,
colabore en la captura de Tintín. Para ello, envía a Hernández y Fernández
a Hou-Kou. Los dos policías detienen a Tintín, pero Tchang sustituye
sus credenciales y el periodista queda en libertad. Cuando llegan al
lugar donde se debe pagar el rescate por el profesor Fan, un agente de
Mitsuhirato hiere a Tintín, a quien sólo la intervención de Tchang
consigue salvar.
Los dos jóvenes regresan a Shanghái. Tras una semana de reposo en
casa del señor Wang, Tintín espía a Mitsuhirato y se entera de que este
se dispone a capturarles a todos. En efecto, cuando vuelve a casa ve que
la familia Wang ha sido secuestrada. Una pista le conduce a
El Loto Azul,
donde oye a Mitsuhirato mencionar un almacén del puerto. Al día
siguiente por la noche, Tintín se esconde en un barril que los
traficantes conducen al almacén. Allí es capturado por Mitsuhirato,
quien le revela que su jefe es el mismo Rastapopoulos,
quien se presenta allí. Los bandidos pretenden que el demente hijo del
señor Wang les decapite a todos, pero la intervención de Tchang y los
hijos del dragón, escondidos en otros barriles, consigue salvarles y detener a los delincuentes.
Además de acabar con la red de traficantes de opio, las
investigaciones de Tintín dejan al descubierto las argucias japonesas,
por lo que Japón debe abandonar el territorio chino. Los señores Wang
deciden adoptar a Tchang y Tintín zarpa de vuelta a casa.