Novela de Marcus Sidereo (María Victoria Rodoreda Sayol, 1931-2010) publicada en 1977 por Editorial Bruguera en la colección La conquista del espacio con el número 337. Tiene 95 páginas y costaba 20 pesetas.
En 1999, la Tierra enfrenta una catástrofe global denominada "El Reparto", iniciada cuando la misteriosa Sociedad K (o Agencia K) distribuye pequeños magnetófonos a individuos estratégicos, como científicos, técnicos y funcionarios. Estos aparatos emiten una música extraña compuesta por ondas ultrasónicas que actúan como una droga hipnótica, anulando la voluntad humana y sustituyéndola por una programación externa que convierte a los receptores en "robots" o autómatas. A través de este "lavado de cerebro" tecnológico, personas de absoluta confianza, como el profesor Delmayer o el ayudante Stamalikov, comienzan a ejecutar actos de sabotaje masivo, destruyendo centros de investigación espacial, plantas nucleares y sedes gubernamentales en todo el mundo.
El profesor Herm Handers y su colega Irving Hess logran identificar la amenaza tras analizar uno de los magnetófonos y detectar que los dispositivos funcionan vinculados a una onda desconocida proveniente del espacio. Ante el colapso total de la civilización y la infiltración de los saboteadores en todas las instituciones —incluyendo la policía y el alto mando—, Handers y Hess huyen junto a sus familias en una nave espacial hacia un laboratorio situado en un satélite. Desde esta posición privilegiada, logran localizar la frecuencia rectora y destruirla, provocando la "desconexión" inmediata y la probable muerte de todos los individuos controlados en la Tierra. La historia concluye con los protagonistas decidiendo establecer guardias permanentes en el satélite, conscientes de que la amenaza externa persistirá y de que la Tierra ya no es un lugar seguro.
Desde una perspectiva analítica, "El Reparto" funciona como una metáfora de la vulnerabilidad social ante la guerra psicológica y la infiltración ideológica, temas muy presentes en la ciencia ficción de la época de la Guerra Fría. La obra destaca cómo la tecnología, en lugar de ser un motor de progreso, puede convertirse en un caballo de Troya que destruye la identidad individual y la estructura colectiva desde dentro.El desenlace sugiere que la supervivencia de la humanidad no depende de la fuerza militar convencional, sino del conocimiento científico y la vigilancia externa. La necesidad de refugiarse en un satélite para proteger el planeta implica que la civilización terrestre es demasiado frágil para defenderse por sí misma contra inteligencias superiores que ven a los humanos como "ratas con inteligencia de insecto". En última instancia, la obra deja una advertencia inquietante: la victoria es solo parcial, pues la destrucción de la onda rectora deja un mundo devastado y la amarga certeza de que el "invasor invisible" siempre buscará nuevas formas de control.
