viernes, 22 de mayo de 2026

Siniestra obsesión. Peter Debry

Novela de Peter Debry (Pedro Víctor Debrigode Dugi, 1914-1982) publicada en mayo de 1963 en la colección Punto Rojo con el número 54. Tiene 121 páginas y costaba 8 pesetas.

La obra de Peter Debry, publicada originalmente en 1963, presenta una trama de suspense que comienza con el juicio de Blunt Robin, un hombre de apariencia lúgubre condenado a muerte por el asesinato de su prometida y el hermano de esta. El fiscal Norman Sanders logra la sentencia demostrando que Robin utilizaba prótesis de porcelana para simular ser un vampiro y aterrorizar a sus víctimas, pero tras la ejecución, el propio Sanders comienza a sufrir visiones aterradoras del difunto y de una mujer llamada Gerta Doprescu, apareciendo incluso con marcas de mordeduras en su cuello. Simultáneamente, el escritor Lewis Mortimer enfrenta la muerte de su esposa Diana por envenenamiento con setas, un caso que inicialmente parece un accidente pero que desata una compleja red de sospechas de asesinato y chantaje que involucra al criminal Earl Freeman.

El misterio se resuelve cuando Sanders, con la colaboración de Mortimer, descubre que los fenómenos "sobrenaturales" son en realidad una conspiración orquestada por su ayudante Alee Dundee para heredar su fortuna. Dundee, motivado por el rencor y la avaricia, utilizó tecnología de la época —como proyectores de cine, gases narcóticos y herramientas para perforar techos— para proyectar imágenes de vampiros y simular ataques físicos mientras Sanders dormía. Al final, se revela que el envenenamiento de Diana Mortimer fue obra de Earl Freeman como parte de una venganza personal, y que la intervención de Dundee no era más que un elaborado plan criminal para inducir la locura en el fiscal y manipular a su tía, Telma Smith.

A partir de lo expuesto, Siniestra obsesión es un exponente clásico del thriller de misterio que utiliza el tropo de lo sobrenatural explicado racionalmente. La narrativa destaca por su capacidad para mantener una atmósfera gótica y opresiva, para luego desmantelar el mito del vampirismo mediante la lógica y la tecnología, subrayando que los verdaderos horrores emanan de la codicia y el ingenio humano pervertido. Aunque la resolución puede parecer excesivamente técnica y algo melodramática bajo estándares modernos, el giro argumental donde el ayudante "fiel" resulta ser el cerebro criminal es un recurso efectivo que cuestiona las apariencias y la lealtad dentro de la jerarquía judicial. En última instancia, la obra refuerza la victoria del pensamiento pragmático sobre la superstición, un tema recurrente en la literatura popular de mediados del siglo XX.


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