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martes, 3 de marzo de 2026

Los habitantes del astro sintético. Eduardo Texeira

Novela de Eduardo Texeira Ruiz (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1921-Málaga, 1990) publicada en 1958 por Editorial Valenciana en la colección Luchadores del Espacio con el número 112. Tiene 127 páginas y costaba 6 pesetas. José Luis Macías ilustra la cubierta.

En el año 2005, la Tierra vive bajo la sombra de Prometeus, un astro sintético lanzado décadas atrás que ahora representa la Gran Amenaza para una humanidad envejecida y dividida por odios seculares. Román Garcés, un físico del Observatorio de Marsella, es abordado por el profesor Hank Hadler, quien se revela como un agente secreto de Prometeus decidido a reclutar científicos valiosos para su causa. Tras negarse y ser víctima de una conspiración que lo presenta falsamente como un saboteador, Román es condenado a sesenta años de trabajos forzados en la brutal penitenciaría de Fort Académie, en Madagascar, donde su identidad es reducida al número R. 9.377.

Durante su encierro, Román finge un embotamiento mental para recolectar chatarra y componentes electrónicos con el fin de construir en secreto un dispositivo de rayos calóricos basado en sus conocimientos de espectrografía. Aprovechando la energía eléctrica de una gran tormenta de ciclones, logra activar su artilugio, fundir los barrotes de su celda y someter térmicamente a los guardias para escapar en un avión hacia Arabia. En el desierto se cruza con Fivras Taylor, un enviado de Prometeus dotado de tecnología de invisibilidad y armas de parálisis, con quien termina compartiendo una huida forzosa hacia Europa tras robar un vehículo y, posteriormente, un caza militar.

El conflicto alcanza su resolución cuando Román logra contactar al doctor Yves de Lacombe, permitiendo que la coalición de sabios terrestres se prepare contra los sabotajes de Taylor y Hadler. A pesar de su supuesta superioridad científica, los agentes de Prometeus sucumben ante factores humanos y naturales: Taylor muere bajo el sable del mariscal Wentzel, mientras que Hadler fallece víctima de una pulmonía tras quedar expuesto a la intemperie. Para el año 2006, la llegada de nuevos embajadores de paz de Prometeus, como Yéremi Klovsi, transforma la antigua amenaza en una alianza estratégica, dando inicio a una era de prosperidad, unidad y exploración espacial para toda la especie.

La conclusión crítica de la obra destaca la paradoja de la superioridad tecnológica: los "superhombres" de Prometeus, dotados de armas alucinantes e invisibilidad, terminan sucumbiendo ante una espada plateada y una enfermedad común, lo que devuelve el valor a la naturaleza y a la ética humana sobre el frío intelecto científico. El autor plantea que la unidad de la especie solo es posible cuando se reconoce un destino común frente a lo desconocido, sugiriendo que incluso una amenaza existencial puede funcionar como el motor necesario para una renovación moral y social profunda de la civilización.

miércoles, 26 de abril de 2023

Misterio en la Antártida. Larry Winters

Novela de Larry Winters (José Caballer Caballer, Valencia, 1925-2017) publicada por Editorial Valenciana en 1959 en la colección Luchadores del espacio con el número 141. Tiene 120 páginas y costaba 6 pesetas. La ilustración de la cubierta es de José Luis Macías.

Una serie de extraños fenómenos están ocurriendo en la Antártida: algunos barcos balleneros han desaparecido sin dejar rastro, se han avistado estelas de fuego cruzando el cielo y se han producido extraños temblores de tierra. Para investigar estos enigmáticos acontecimientos, el gobierno norteamericano envía una expedición de militares y científicos, dirigida por el comandante Keller y el teniente Bruce Miller. La expedición se dirige a las montañas de la Tierra de la Reina Maud, donde ha desaparecido un avión militar de observación y aparecen las estelas de fuego. Lo que los expedicionarios encontrarán supera todas las expectativas imaginables. 

Una entretenida narración, hábilmente escrita, pero que el autor resuelve de una manera un tanto rutinaria.

miércoles, 15 de marzo de 2023

Las huellas conducen al infierno. Van S. Smith

 

Novela de Van S. Smith (Pascual Enguídanos Usach, 1923-2006) publicada por Editorial Valenciana en 1960 en la colección Luchadores del espacio con el número 157. Tiene 128 páginas y costaba 6 pesetas.

August Heinze, un sabio atómico, ha sido raptado por unos desconocidos en su casa de Nueva York. Uno de los raptores ha sido atrapado por la policía, pero, al ser interrogado, nadie es capaz de entender su lengua, que podría tener relación con el antiguo idioma inca. Peter Maury, un agente del FBI, que era responsable de la seguridad del profesor Heinze, emprende la investigación. Todos los indicios indican que el destino final del profesor podría ser Antofagasta en Chile. Maury viaja a Chile, pero también lo hacen la hija del profesor, Jean, y su pretendiente, el millonario Henry Temperton. Lo que van a descubrir en Chile es mucho más sorprendente de lo que pudieran haberse imaginado. 

Un relato con unas premisas muy interesantes, pero que, al final, el autor resuelve de una manera un tanto rutinaria, aunque se hace eco de autores como Julio Verne o las teorías sobre la Tierra hueca y la Atlántida.

lunes, 21 de noviembre de 2022

Fantasmas siderales. Karel Sterling


Novela de Karel Sterling (Julio Pérez Blasco, Sevilla, 1928-Valencia, 1990) publicada en 1959 por Editorial Valenciana en la colección Luchadores del espacio con el número 128. Tiene 119 páginas y costaba 6 pesetas.

Christopher Lane, el propietario de la mansión de Oldcastle, acude a un grupo de expertos "cazafantasmas" formado por Cheryl Burton, Leo Salem y Renato Jansen, para averiguar lo que sucede en su propiedad. De un tiempo a esta parte, la mansión es escenario de extraños fenómenos paranormales: luces que se encienden y apagan solas, trepidaciones internas, sombras negras que se deslizan por encima de las copas de los árboles, etc. Los tres jóvenes, que además son aristócratas millonarios, se comprometen a realizar la investigación. Al mismo tiempo, cerca del castillo, han sido hallados los restos de una nave interplanetaria. El ejército y la policía adoptan medidas extraordinarias, mientras que los mejores científicos del mundo empiezan a ser raptados y su inteligencia absorbida por una fuerza desconocida. Susana Taher, hija del célebre investigador nuclear Richmond Taher, uno de los científicos raptados, se une al trío de investigadores para averiguar qué está sucediendo en Oldcastle.

Muy aceptable y simpática narración que mezcla de manera afortunada el terror con la ciencia ficción. Julio Pérez Blasco era perfectamente consciente de en qué consiste entretener al lector y este relato es un ejemplo de ello. 

miércoles, 16 de marzo de 2022

Policía Sideral. George H. White

 

Novela de George H. White (Pascual Enguídanos Usach, 1923-2006) publicada en 1954 por Editorial Valenciana en la colección Luchadores del espacio con el número 7. Tiene 126 páginas. La ilustración de la cubierta es de José Luis Macías.

Tras la derrota del Imperio Asiático, Miguel Ángel Aznar ha conseguido de los gobiernos de la Tierra y de sus aliados saissais de Venus, la creación de la Policía Sideral, que velará por la paz en los planetas conocidos. Sin embargo, los thorbods, los hombres grises de Marte, se niegan a entrar en esta alianza. Por otra parte, en un asteroide cercano a Marte se ha descubierto un extraño mineral llamado dedona. Éste puede servir para construir la flota de naves espaciales de la Policía Sideral y convertirla en prácticamente indestructible. Miguel Ángel Aznar es encargado por los gobiernos para negociar un acuerdo de paz con los belicosos thorbods. De no ser así, la guerra entre Marte y la Tierra parece inevitable.

Excelente narración de ciencia ficción caliente centrada en la acción y la aventura, alejada de mitologías modernas prefabricadas y sin ningún tipo de coartadas.

martes, 19 de enero de 2021

Almanaque para 1968 de Jaimito

 

Revista publicada en diciembre de 1967 por Editorial Valenciana. Tiene 36 páginas y costaba 10 pesetas. La ilustración de la portada es de Karpa.

Contiene: El año nuevo de don Golín (Serafín), Regalos navideños (Nin), El muñeco de nieve (Nin), Invisible Man en Los zuecos (Palop), Tarjetas de felicitación (Palop), La familia Cañamón en Patinaje sobre hielo (Karpa), Testigos de la Navidad, Jaimito en El tío de Australia (Karpa), El grumete Timoteo (Cerdán), El capitán Mostachete (J. Sanchís), 7-7 cero a la izquierda (Rojas de la Cámara), Ocurrió en 1967 (Carbó), 1967 y los deportes (Carbó), Inocentes inocentadas (Rojas de la Cámara), Cavila amigo (Preme), Presentes navideños, El amigo Pizarrín (pasatiempos), Llegaron los Reyes (Edgar), Nabucodonosor y Pío SL (Rojas de la Cámara), Bartolo (Palop), El abuelito (Palop), Una vieja locomotora llamada Daisy (Ambrós), El soldadito Pepe y su jefe huyen del frío (J. Sanchís), Las cuatro estaciones (Edgar), 12 meses de chistes (Edgar), Don Espino, el buen vecino en Lío con pavo (Nin), Curiosidades y El repórter errante.

domingo, 3 de enero de 2021

Pumby extraordinario de Navidad y Reyes 1968

Revista publicada por Editorial Valenciana el 30 de diciembre de 1967. Tiene 36 páginas y costaba 12 pesetas. La ilustración de la cubierta es de José Sanchís.

Contiene: Payasete y Fu-Chinín (Palop), Pumby en El juguete de las hadas (J. Sanchís), Trompy y los Reyes (Soriano Izquierdo y Nin), Plumita en La tinaja (Cerdán), Bebé y Bobó ayudan al débil, Barbudín en Carta a los Reyes Magos (Grema), La alegre tripulación del barquito Cascarón en La cesta de Navidad (Cerdán), Niños del mundo (Soriano Izquierdo), Cuarto de recreo (Sifré), Gymkhana automovilística, Becerrín y Monucho (Palop) y Caperucita Encarnada en El aguinaldo (Edgar).

viernes, 1 de mayo de 2020

Amor y muerte en el sol. Mike Grandson


Novela de Mike Grandson (Miguel Nieto Sandoval) publicada en 1955 por Editorial Valenciana en la colección Luchadores del espacio con el número 51. Tiene 125 páginas y costaba 6 pesetas. La ilustración de la portada es de José Luis.

Arthur Kurnitz, un joven californiano con dotes paranormales, da una fiesta para celebrar su fin de carrera. Esther, una chica desconocida para todos, acude a la fiesta. Arthur no puede evitar sentirse atraído por su belleza y su extraño magnetismo sin dejar de tener la impresión de que la había conocido antes. Al abrazarse ambos y besarse, Arthur cae en una especie de abismo temporal. Al despertar, se encuentra en Venus en un futuro distante y al mando de un destacamento de soldados terrestres que va a acompañar a una expedición científica cuyo destino es el Sol. Esta estrella está ya en su decadencia y su superficie es perfectamente habitable. Al llegar al Sol, la expedición es atacada y aniquilada por hombres de fuego al mando de un renegado terrestre llamado Renfrew. Sólo sobrevive Arthur, pero éste será salvado por los hombres de una civilización terrestre que llegó al Sol mucho antes que la expedición de Arthur. En la ciudas subterránea de Heliosburg se encontrará de nuevo con Esther, la hija del profesor Karl Voesmacker. El mayor peligro para todos será ahora Renfrew y sus hombres de fuego que viven en la poderosa fortaleza de Bastinor. Hacia allí se dirigirán los ejércitos terrestres al mando del heroico Arthur.

Una narración satisfactoria con unas premisas ciertamente increíbles, pero que adopta rápidamente un tono onírico que no renuncia al final a lo épico, lo cual debe mucho a las fantasías sobre Marte de Edgar R. Burroughs y al omnipresente Flash Gordon. Al final, el autor parece prometer una segunda parte que nunca llegó a publicarse.

martes, 11 de febrero de 2020

El mundo subterráneo. Profesor Hasley


Novela del Profesor Hasley (Fernando Ferraz Fayos) publicada en 1959 por Editorial Valenciana en la colección Luchadores del espacio con el número 130. Tiene 120 páginas y costaba  6 pesetas. La ilustración de la cubierta es de José Luis.

Ésta es la segunda parte de El túnel trasatlántico. El grupo de supervivientes formado por Mark Freeman, Cis Bergen, Peter Reynolds, Oliver Cornell y el capataz Carey, se enfrentan a los horrores de las cavernas subterráneas que existen debajo del Océano Atlántico. Tras enfrentarse a los lagartos eléctricos en una batalla sin cuartel, deben hacer frente a las penalidades causadas por el hambre y la sed deambulando por un laberinto de cavernas que no parecen tener fin. En el momento de máxima desesperación son engullidos por una corriente de agua subterránea que les llevará a una desconocida orilla. Allí son apresados por los guerreros de una ciudad subterránea llamada Nausicáa. A pesar de todo, los extranjeros son bien recibidos y pueden disfrutar un tiempo de la avanzada civilización intraterrestre. Pero ésta se ve amenazada por la cercanía de un gran terremoto que puede acabar con Nausicáa para siempre.

Si la primera parte de esta novela preparaba al lector de una muy favorable manera para un sinfín de aventuras subterráneas, no puede menos que ser decepcionante el desenlace que nos ofrece esta segunda parte. El autor se centra más en las penalidades físicas y psicológicas de los supervivientes en su recorrido por el mundo subterráneo que en la aventura propiamente dicha, ocupando con ello más de la mitad de la novela. Muy lejos, pues, de Julio Verne e incluso de los reinos de las cavernas que aparecen en Flash Gordon. La aparición de la ciudad de Nausicáa al final de la novela, se nos antoja un recurso un tanto socorrido para sacar a los personajes del atolladero en que se hallan metidos. Esperábamos mucho más, la verdad.

miércoles, 5 de febrero de 2020

El túnel trasatlántico. Profesor Hasley


Novela del Profesor Hasley (Fernando Ferraz Fayos, Valencia, 1918-1988) publicada en 1959 por Editorial Valenciana en la colección Luchadores del espacio con el número 129. Tiene 119 páginas y costaba 6 pesetas. La ilustración de la cubierta es de José Luis.

Mark Freeman, ingeniero y geólogo, es designado para trabajar en las excavaciones del túnel transatlántico que va a unir Europa con América pasando por debajo del Océano Atlántico. Los trabajos están a punto de finalizar cuando el director del proyecto, el profesor Moses Taylor, es atacado de forma misteriosa. Los ataques a los trabajadores del proyecto se suceden. Mark, junto con sus amigos Peter Reynolds, médico del proyecto, y Oliver Cornell, otro ingeniero, descubre que los autores de los ataques son unos lagartos gigantes procedentes de las grietas que la excavación del túnel va produciendo. El ataque es fulminante ya que los lagartos desprenden una especie de energía eléctrica que quema a sus víctimas. Todo se complica aún más cuando se produce el hundimiento de la sección del túnel donde se hallan nuestros protagonistas. La mayoría de trabajadores perecen, pero Mark, Peter, Oliver y la bella doctora Cis Bergen, consiguen huir penetrando en una de las grietas que dan paso a los lagartos. Ya no hay vuelta atrás y los lagartos acechan en la oscuridad subterránea.

Ni que decir tiene que las aventuras del grupo de supervivientes continuarán en la segunda parte de esta novela titulada El mundo subterráneo.

jueves, 11 de enero de 2018

El planeta maldito. P. Danger


Novela de Peter Danger (Pedro Domingo Mutiñó) publicada en 1960 por Editorial Valenciana dentro de su colección Luchadores del espacio con el número 161. Tiene 128 páginas y costaba 6 pesetas. La ilustración de la cubierta es de José María.

En un lejano futuro, la población de la Tierra ha llegado al límite y se ha puesto en marcha un ambicioso programa de colonización de planetas habitables fuera del Sistema Solar. El comandante Gregory Travers está al mando de una nave que transporta a 5.000 colonos terrestres al planeta conocido como Tierra XIII. El problema es un que un intento anterior de colonización fue abandonado debido a unas desapariciones misteriosas y hechos inexplicables, lo que hizo que la prensa terrestre hablara del "planeta maldito". Naturalmente, al llegar Travers y sus colonos, vuelven a repetirse los hechos con el descubrimiento de huellas misteriosas que no llevan a ninguna parte, ruidos inexplicables y la aparición fantasmal de unos "monstruos-rana" que pueden hacer desaparecer a los que se enfrentan a ellos. Además súbitamente desaparecen las reservas del uranio que producía la energía para los colonos. El estado de pánico en la colonia es tal que la única solución aceptable parece ser abandonar definitivamente el planeta.

Excelente novela de ciencia ficción con un crecimiento de la intriga perfectamente graduado y llena de un humor secreto que hace su lectura muy agradable. Un relato absolutamente recomendable para pasar un rato de grata lectura.

lunes, 20 de marzo de 2017

El umbral de la Atlántida. P. Danger


Novela de Peter Danger (Pedro Domingo Mutiñó, Barcelona, 1941) publicada por Editorial Valenciana en 1961 dentro de su colección Luchadores del espacio con el número 178. Tiene 128 páginas y costaba 6 pesetas.

Un barco de pesca francés descubre un fragmento de plata con inscripciones desconocidas en el estómago de un tiburón. El hallazgo tiene lugar en el Mar de los Sargazos. Los expertos que analizan las inscripciones dan por seguro que pertenecen a la civilización desaparecida de la Atlántida. Esto hará que el gobierno francés ponga en marcha una operación secreta para descubrir este continente hundido en las aguas hace miles de años. La expedición está dirigida por el profesor Rémy acompañado por su hija Diana, ambos arqueólogos. También forma parte de la expedición el excéntrico profesor Marbe, un experto en la Atlántida; el capitán Bonnard y su segundo Álvarez, que descubrieron el fragmento de plata y, finalmente, André y René, dos submarinistas expertos en los descensos a gran profundidad y en rescates de pecios hundidos.
Desde el principio de la expedición, André contrae sospechas acerca del motivo real de ésta y sus integrantes. Todo ello se irá complicando a medida que se acerquen al lugar del hallazgo. Además, André y René se enamorarán de Diana, lo que complicará aún más las cosas.

La novela tiene una segunda parte, Los hombres del más allá, publicada en la misma colección con el número 179. Hay que decir que el autor ocupa 128 páginas para contar la expedición al Mar de los Sargazos, pero cuando esperamos una intriga de aventuras al estilo de Julio Verne, nos encontramos en realidad con la peripecia amorosa del triángulo formado por Diana, André y René, con celos, malentendidos y discusiones. Llegamos a la última página de esta primera parte sin que esto haya despertado demasiado nuestro interés, como tampoco una trama de sospechas que no llega a despegar del todo. Veremos qué pasa en la segunda parte.

lunes, 30 de junio de 2014

El misterio del Expreso Azul (Roberto Alcázar y Pedrín nº 3)


El misterio del Expreso Azul es el número 3 de las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín publicado por Editorial Valenciana en enero de 1940. Los dibujos son de Eduardo Vañó y el guión de Alfonso Arizmendi (Alf Regaldie). Tiene 20 páginas y costaba 60 céntimos.

Roberto Alcázar y Pedrín siguen en Argentina cuando el comisario Vargas les pide ayuda para detener a una peligrosa banda de secuestradores, que opera en torno al tren llamado el Expreso Azul. La inicial reticencia de Roberto se esfuma cuando se enteran de que Elena Ortiz, la hija de un millonario español, ha sido secuestrada en el Expreso Azul. Todos acuden a ver al padre de Elena, que no puede aportar ningún dato sobre los secuestradores aparte de que han pedido un sustancioso rescate. Roberto deja a Pedrín vigilando la casa y éste ve a la criada de los Ortiz saliendo sospechosamente de la casa y encontrándose con un cómplice en un bar. El cómplice atrapa pronto a Pedrín y se lo lleva a la casa donde se reúnen los secuestradores, una estancia en medio de la pampa. Pedrín logra liberarse de sus ataduras y encuentra a Elena encerrada en una habitación.
Mientras tanto, el comisario Vargas y Roberto viajan disfrazados en el Expreso Azul con el dinero falso del rescate dispuestos a enfrentarse con los secuestradores. Estos les descubren y hay una gran pelea en el tren. Los bandidos se llevan al comisario y al dinero y Roberto se queda en el tren como prisionero. Roberto logra vencer a los bandidos y con la ayuda de la policía van en busca del comisario. Al llegar a la estancia, consiguen derrotar entre todos a los bandidos y liberar a Elena, Pedrín y el comisario. Pedrín se encarga de detener al jefe de los bandidos, un tal Gibson, un miembro de la empresa del Expreso Azul. Al final, uno de los bandidos con el avión de la banda intentará destruir el coche en que viajan Roberto y Pedrín.

martes, 10 de junio de 2014

Pumby en Jauja. José Sanchís

Portada del número 398

Pumby en Jauja es una aventura del gato Pumby con guión y dibujos de José Sanchís (1932-2011) publicada en 1965 en los números 398-401 de la revista Pumby de Editorial Valenciana. Se vendía al precio de 3,50 pesetas.

En Villa Rabitos el profesor Chivete, el amigo de Pumby, ha inventado un coche "trifibio", o sea, que va por tierra, mar y aire. El coche es totalmente automático y Pumby se lo pide prestado a Chivete para pasear a su novia Blanquita. Como al coche basta que se le indique un lugar para dirigirse a él, Blanquita en broma le pide que los lleve al país de Jauja. Atravesando una gran tormenta, que consigue averiar el coche, llegan flotando a una isla donde prácticamente todo es comestible. Sin duda se trata de Jauja. Mientras Pumby da buena cuenta de todas las golosinas que encuentra, el coche desaparece. Luego aparecen unos soldados parecidos a los romanos que exigen a Pumby que pague todo lo que ha comido. El gatito se niega y lo llevan preso ante su emperador Cesáreo. Al mismo tiempo, Pumby ve que también se han apoderado del coche. Cesáreo le condena a sufrir tres pruebas en el circo para pagar la comida y ordena que el coche sea quemado, ya que se niega a obedecer sus órdenes.
Mientras tanto, en la otra mitad de la isla donde viven los Depauperados, los cuales pasan mucha hambre, se organiza una revuelta para invadir Jauja y comerse todo lo que encuentren ya que allí todo es comestible.
Pumby supera las tres pruebas pero Cesáreo se niega a liberarlo. Blanquita aparece en ese momento con el coche volador, al que ha salvado del fuego, y rescata a Pumby. En ese momento, los Depauperados invaden la ciudad y empiezan a comerse todo. Para salvar la ciudad, Pumby aconseja a Cesáreo que bombardée a los Depauperados con cañonazos de comida. De esta manera quedan saciados y se duermen. Cesáreo quiere atacarlos cuando están dormidos, pero su ejército se niega a hacerlo y además nombra a Pumby emperador. Pumby decreta que todos puedan comer lo que quieran mientras pidan permiso o trabajen para pagarlo. Luego nombra otra vez emperador a Cesáreo, que ha aprendido la lección.
Pumby y Blanquita vuelven a Villa Rabitos, su ciudad, con un brote de árbol de la isla de Jauja, que al sembrarlo producirá sorprendentes resultados.

martes, 13 de mayo de 2014

El barco embrujado (Roberto Alcázar y Pedrín nº 2)



El barco embrujado es el número dos de la serie Roberto Alcázar y Pedrín publicado en noviembre de 1939 por Editorial Valenciana. Los dibujos son de Eduardo Vañó y el guión de Alfonso Arizmendi Regaldie (Alf. Regaldie). Tiene 20 páginas y se vendía al precio de 0,60 pesetas.

En Buenos Aires el periodista Roberto Alcázar y su amigo Pedrín son invitados por el capitán del transatlántico Neptunia (al que conocimos en la aventura anterior) a cenar a bordo. Durante y después de la cena se van sucediendo una serie de misteriosos atentados dirigidos contra el capitán y Roberto. A pesar de investigar el asunto, sólo consiguen ver unas sombras huidizas. El capitán y Roberto interrogan a Wu Chan, el criado chino del capitán, que parece saber algo, pero es asesinado antes de poder hablar. Sin embargo, entre sus ropas hallan un mensaje que les revela un complot para asesinar al capitán y una reunión a las doce de la noche en la taberna de un tal Sam.
El capitán, Roberto y Pedrín acuden a la taberna de Sam, donde se reúne el hampa de Buenos Aires. Roberto consigue introducirse en una reunión secreta de encapuchados donde se trata de cómo asesinar al capitán y a Roberto y asaltar el banco donde se guardan las joyas que en la anterior aventura transportó el Neptunia. Roberto es descubierto y empieza una pelea descomunal en la que el periodista y Pedrín dan buena cuenta de los bandidos. El resto, que ha intentado huir, es atrapado por la policía, excepto el jefe que consigue escapar.
Al ser interrogados los bandidos, declaran que su jefe no es otro que el doctor Leyva, el antiguo jefe de los Piratas del aire, al que ya conocimos en el primer número de la serie. Todos se dirigen al puerto, donde Leyva tiene un hangar donde se encuentra escondido su hidroavión. Roberto por fin consigue detener al peligroso criminal y recuperar el cuantioso botín acumulado por la banda.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La horda amarilla. George H. White


Novela de George H. White (Pascual Enguídanos Usach) que constituye el número 6 de la colección Luchadores del espacio de Editorial Valenciana. Fue publicada en 1954 y reeditada en 1974. Cubierta de José Luis.

En esta novela se relata el retorno de Miguel Ángel Aznar y sus compañeros a la Tierra, a bordo del autoplaneta Rayo, aprovechando un nuevo tránsito del planeta errante Ragol por las proximidades del Sistema Solar. Han pasado seis siglos y medio en nuestro planeta mientras para los protagonistas tan sólo han transcurrido cinco años. Los aventureros terrestres están acompañados por un reducido número de saissais, se supone que supervivientes de la feroz persecución de los robots rebeldes de Ragol.

Tal como se encarga de relatarles Ina Peattie, la coronel de las Fuerzas Aéreas norteamericanas que les sale al encuentro, en los seiscientos cincuenta años transcurridos desde su partida han ocurrido muchas cosas en nuestro planeta. Muy acorde con la época en la que la novela fue escrita, recién acabada la guerra de Corea y con la guerra fría en su apogeo, Enguídanos describe un conflicto entre comunismo y democracia, reforzado por una pugna entre oriente y occidente, que se ha saldado ya con cinco grandes guerras atómicas, e infinidad de conflictos menores, sin que existan por el momento ni vencedores ni vencidos, aunque se atisba en el horizonte la inminencia de un nuevo conflicto armado que amenaza con ser todavía más demoledor que los anteriores.

En esos momentos la división política de la Tierra consiste, básicamente, en cuatro superpotencias: Norteamérica, que engloba también al Canadá; la Federación Ibérica, aliada de la anterior, formada por las antiguas repúblicas centro y sudamericanas, junto con España y Portugal; su enemigo acérrimo, el Imperio Asiático, una sombría dictadura que hace mucho tiempo sometió bajo su férula no sólo a la totalidad de este continente, sino también a toda Europa, a excepción de la península ibérica, y a Australia; y, por último, la Unión Africana, encerrada dentro de sus fronteras y ajena, al menos aparentemente, a los conflictos existentes entre los anteriores estados.

Enguídanos describe aquí por vez primera la optimista utopía social comunista (calificada por el autor de cristiana) que constituye uno de los rasgos de identidad más originales de La Saga de los Aznar. Habitando en idílicas ciudades subterráneas susceptibles de ser utilizadas como refugios antiatómicos en caso de una nueva guerra nuclear, los ciudadanos de las dos potencias occidentales viven una existencia feliz como jamás ha existido en toda la historia de la humanidad. Claro está que la amenaza del inminente conflicto se cierne ominosamente sobre sus despreocupadas vidas.

Y la guerra estalla a poco de la llegada del Rayo a la Tierra, a iniciativa de un enemigo asiático calificado por el autor, muy en el espíritu de la época, como la Horda amarilla. Rotas las hostilidades entre el imperio asiático y los dos aliados occidentales, los norteamericanos piden ayuda a los protagonistas dado que éstos cuentan aparte del propio Rayo, una inexpugnable fortaleza volante, con una pequeña flota de destructores y zapatillas volantes que, gracias a su superior armamento y a su blindaje de dedona (el mágico metal que constituye la espina dorsal de la tecnología de La Saga), son capaces de decantar la balanza del lado occidental.

Como cabe suponer éstos aceptan, teniendo una participación decisiva en una apocalíptica batalla aérea librada sobre el propio territorio norteamericano. Finalmente los aliados logran alzarse con una victoria pírrica, puesto que las fuerzas aéreas norteamericanas sufren un serio descalabro en el enfrentamiento con la nutrida flota asiática antes de desbaratarla poniendo en fuga a los escasos aviones supervivientes. Ante la certeza de que la destrucción de la ingente maquinaria militar enemiga requeriría un tiempo y unos esfuerzos desmesurados, Miguel Ángel Aznar propone al alto mando un audaz plan: dado el talante autocrático de Tarjas-Kan, el déspota que gobierna con mano de hierro a sus súbditos sometiéndoles a un régimen de terror, resulta presumible suponer que, aniquilada la cabeza, el régimen se vendría abajo como un castillo de naipes. Así pues, bastaría con realizar una incursión con el Rayo, sus naves satélites y una cobertura aérea norteamericana, hasta la mismísima capital del tirano, Jakutsk, situada en el corazón de Siberia, destruyéndola con todos sus habitantes junto al siniestro emperador. Aunque las defensas de la capital asiática son formidables, considerándosela prácticamente inexpugnable al tratarse de recintos subterráneos, Miguel Ángel Aznar cuenta con una importante baza, los torpedos terrestres inventados por el profesor Stefansson, unas potentes bombas atómicas capaces de horadar hasta las más duras rocas abriéndose camino hasta su objetivo.

Para su sorpresa, sus aliados vacilan. Los militares norteamericanos rehúsan formar parte de la expedición alegando que no pueden permitirse el lujo de sacrificar un elevado número de aviones que necesitan para defender sus propias fronteras. Profundamente despechado, Miguel Ángel Aznar opta por realizar la misma propuesta al gobierno español, que en estos momentos se encuentra embarcado en la reconquista de la sojuzgada Europa. A este lado del Atlántico los ánimos son otros, y los expedicionarios del Rayo reciben toda la ayuda que solicitan.

Rápidamente se realizan los preparativos y, protegidos por una nutrida escuadra ibérica, el autoplaneta y sus naves auxiliares parten sigilosamente rumbo a su lejano destino. Tras verse obligados a librar una nueva batalla ya en territorio enemigo, los destructores de Miguel Ángel Aznar consiguen alcanzar su objetivo y, tras inutilizar las defensas de la capital asiática, disparan sus mortíferos torpedos terrestres. Minutos después la guarida de Tarjas-Kan vuela por los aires, conjurándose así la ominosa amenaza de la Horda Amarilla.

Sin más comentarios, una excelente novela que se lee de un tirón.

viernes, 2 de agosto de 2013

Pánico en la Tierra. Alf Regaldie



Novela de Alf. Regaldie (Alfonso Arizmendi Regaldie) publicada en 1954 dentro de la colección Luchadores del espacio de Editorial Valenciana con el número 5.

El profesor Alex Ray y su ayudante Gastón Loos descubren en unas fotografías tomadas en la ionosfera la presencia constante de naves extraterrestres. Deducen que proceden de Marte y que sus intenciones no son muy amistosas al no dejarse ver. Advertido por el profesor, el gobierno de las Naciones Unidas de la Tierra empieza a prepararse para una posible invasión. Pero los prototipos de cohete diseñados por el profesor aún algo primitivos con respecto a la tecnología marciana. Su ayudante Gastón está diseñando un nuevo prototipo, el Star 4, que sí podrá enfrentarse con los marcianos.
Una noche tiene lugar un ataque masivo de los marcianos con ondas ultrasónicas. Los marcianos roban todos los documentos que tratan de los planes del gobierno terráqueo para frenar la invasión.
Al volver a su casa, Gastón descubre a una intrusa marciana dentro de ella. Se trata de Lao-Wanga, una espía que los marcianos han dejado atrás para que les suministre información puntual de lo que hagan los terrícolas. Gastón se siente atraído por Lao-Wanga y la esconde en su casa. Otro espía, Gaustrak, ha sido apresado por la policía e informa de la presencia de Lao-Wanga.
El profesor y Gastón, de acuerdo con el gobierno, urden un plan para combatir la amenaza marciana. Gastón hace creer a Lao-Wanga que su vida está en peligro y que la única manera de salvarla es llevarla a Marte en un cohete robado. Así lo hacen y llegan a Marte sin novedad.
Allí los recibe Woonga, el primer ministro del Tirano de Marte Rama Tut, que es enemigo personal de Lao-Wanga. Gastón, que va vestido con un traje que le proporciona la invisibilidad, acompaña a Lao-Wanga a una entrevista con Rama-Tut. Ella resulta ser la prometida del tirano. Gastón se entera de que los planes del Tirano no son otros que la conquista de la Tierra para apoderarse de sus recurso, ya que Marte está agonizando, y luego del resto del universo.
Escondido en la casa de Lao-Wanga, empieza a actuar como espía, a pesar de que la chica se opone a sus actividades. Por otra parte, ella pertenece a una facción política que se opone a los planes del Tirano y que desea la paz con la Tierra.
Gastón se da cuenta de las inmensas fuerzas con que cuenta Rama-Tut. Entre ellas las hordas de hombres-lagarto voladores (podemos verlos en la cubierta del libro) y las legiones de hombres bestia de Venus.
Para informar a la Tierra de todo esto, monta una emisora clandestina de radio en la Estación de Radio Campo de Marte. Al mismo tiempo, establece una relación con una bella chica marciana llamada Isa-Dima, que trabaja en la radio y le ayuda en sus propósitos sin saber que Gastón es un espía terráqueo.
Gastón se dedica de lleno al trabajo de espionaje sobornando a trabajadores y funcionarios de las instalaciones secretas marcianas para recabar información. Para ello recurre incluso a fabricar dinero falso, que empieza a circular libremente y crea problemas en la economía marciana.
Gastón emite información a la Tierra sin descanso, pero él e Isa-Dima son sorprendidos por la policía de Woonga, encerrados en la cárcel y torturados. Lao-Wanga consigue entrar en la cárcel y libertarles gracias a sus influencias.
Después de poner a salvo a Isa-Dima, Gastón monta de nuevo su emisora de radio y transmite a la Tierra los planes para destruir las fábricas de construcción de armas de los marcianos. Pronto llega de la Tierra una flota de Star-4 con un equipo de comandos. Su objetivo es volar todas las instalaciones marcianas. Ello se consigue tras una lucha feroz con los hombres de Venus.
Los Star-4 entran en batalla con los escuadrones de hombres-lagartos a los que consiguen derrotar y luego vuelan en dirección a la Tierra para destruir la "isla flotante", una base marciana escondida detrás de la Luna donde se concentran todas las fuerzas marcianas de invasión.
La flota terrestre a las órdenes de Gastón consigue derrotar a la flota marciana y hacer prisioneras dos naves. Al llegar a la Tierra, los marcianos les informan de que a bordo viajaban Rama-Tut, Woonga y sus colaboradores y que se han suicidado para no caer prisioneros.
Gastón Loos es recibido como un héroe en la Tierra junto con su amada Isa-Dima. Lao-Wanga es ahora la gobernante de Marte y se anuncia un período de paz.

Novela fuertemente influenciada por el Flash Gordon de Alex Raymond (Rama Tut se parece al tirano Ming de Mongo) y la versión posterior y más moderna de Dan Barry (1951). Hay incluso un homenaje explícito en el nombre del profesor Alex Ray. De todas formas, la novela adolece de un planteamiento errático y un tanto deslavazado. El Marte de Regaldie no tiene grandes diferencias con la Tierra misma (los marcianos conducen automóviles y todo) y el ambiente es más propio de una novela de espionaje de la Guerra Fría que de una de ciencia-ficción. Estamos en los años 50 e incluso los detalles del vestuario de las chicas son típicos de la época. El final resulta apresurado y un tanto pedestre.


domingo, 23 de junio de 2013

Los piratas del aire (Roberto Alcázar y Pedrín nº 1)



Primer número de la serie Roberto Alcázar y Pedrín publicado por Editorial Valenciana en 1941. Los dibujos son de Eduardo Vañó y el guión de Alfonso Arizmendi (Alf. Regaldie). Tenía 20 páginas en formato apaisado y valía 60 céntimos.

El transatlántico Neptunia viaja hacia Buenos Aires llevando a bordo la valiosa colección de diamantes Gipsy valorada en cinco millones de dólares. También viaja a bordo el periodista español Roberto Alcázar, que se dirige a la Argentina para recibir una cuantiosa herencia. El capitán del barco está preocupado acerca de unas amenazas que ha recibido por radio. Cuando una flota de aviones se acerque al Neptunia, éste deberá parar todos los motores. Mientras tanto, la tripulación sorprende a un polizón. Es un niño llamado Pedrín al que Roberto defiende y paga el pasaje.
Una flota de hidroaviones ataca al barco y le obliga a detenerse. Los piratas del aire están al mando de un tal doctor Leyva, cuyas intenciones son apoderarse de los diamantes. Roberto, Pedrín y el capitán se oponen peleando, pero pronto son reducidos y llevados prisioneros a uno de los hidros.
La flota de hidroaviones llega a la selva del Amazonas donde Leyva ha construido una base para su banda de piratas. Los tres amigos logran escapar y recuperar los diamantes, pero Roberto y el capitán son hechos prisioneros de nuevo y lanzados al río Amazonas para que los devoren los cocodrilos.
Pedrín ha logrado escabullirse y recuperar los diamantes de nuevo. Provisto de un arma, captura a uno de los piratas que le conduce hasta un hidro que les servirá para escaparse. Para liberar a sus amigos, provoca un incendio que hace que las fieras de la selva se lancen contra los piratas, que huyen en desbandada. Roberto y el capitán, que han estado luchando contra los cocodrilos, se unen a Pedrín y escapan todos juntos en el hidro. Al llegar a Buenos Aires son recibidos como héroes.

viernes, 29 de marzo de 2013

Cerebros electrónicos. George H. White

Cubierta de la edición de 1974

CEREBROS ELECTRÓNICOS es una novela de George H. White (Pascual Enguídanos), que fue el número 4 de la colección Luchadores del espacio de Editorial Valenciana publicado en 1954. La novela volvió a reeditarse en 1974 completamente revisada por el autor. Comentamos esta última edición.

La novela relata los acontecimientos que sucedieron con posterioridad a la partida de Venus del Lanza, rumbo a la Tierra. Todo parece desarrollarse de forma correcta, pero inopinadamente un astro errante (más adelante sabremos que se trata del planeta Ragol) se interpone en su camino atrayéndolos a su superficie.

Tras acercarse a él a una distancia prudencial para estudiarlo, sus tripulantes descubren espantados que el thorbod que llevaban prisionero ha escapado de su encierro, saboteando el sistema de bombeo de combustible. Al no poder encender los motores el Lanza es incapaz de alejarse del planeta, por lo que acaba estrellándose contra la superficie helada del mismo. Aunque gracias a la pericia de Miguel Ángel Aznar todos sus tripulantes consiguen salir ilesos del aterrizaje de emergencia, el avión queda destrozado y completamente inutilizado para volar de nuevo. Aparentemente, los protagonistas están condenados a acabar sus días en el estéril astro cuando se les acabe la comida o, más probablemente, el oxígeno.

Pero las sorpresas no tardan en aparecer. El profesor Stefansson descubre que el pequeño satélite que orbita en torno a Ragol es en realidad una construcción artificial que oficia de lámpara gigantesca para iluminar la superficie del planeta cuando éste se encuentre sumido en las profundas oscuridades del espacio, algo que al parecer ocurre durante la mayor parte del recorrido de su excéntrica órbita. Asimismo recogen unas imágenes de televisión que muestran la existencia de vida en su inhóspita superficie, lo que hace alentar esperanzas de salvación a los náufragos cósmicos.

Rápidamente organizan una expedición en busca de los habitantes del planeta, descubriendo el tren que se introduce en la central eléctrica. Miguel Ángel y Bill Ley penetran en ella y allí son atacados por un robot, al que consiguen inutilizar llevándoselo con ellos al Lanza. Tras desmontarlo, los científicos llegan a la misma conclusión que ya conocíamos: son hombres mecánicos extremadamente sofisticados que reciben la energía eléctrica mediante ondas.

Los náufragos están divididos sobre la iniciativa a seguir, con Harry Tierney partidario de entrar en contacto con los robots y un Miguel Ángel Aznar que desconfía de ellos tras el ataque sufrido en la central eléctrica. Sin embargo no llega a producirse la escisión del grupo, dado que los acontecimientos se precipitan. Un segundo robot, a bordo de una navecilla (las zapatillas volantes como las llaman) ataca a los terrestres matando a Bill Ley antes de ser abatido. La hostilidad de los habitantes de Ragol queda así patente, por lo que los protagonistas deciden abandonar los restos del Lanza huyendo en los dos vehículos aéreos de que disponen, el helicóptero y la zapatilla volante. Mientras tanto han descubierto, gracias a los rótulos existentes en esta última, que el planeta fue colonizado en su día por los saissais, posibles constructores de los enigmáticos robots.

Cubierta de la edición de 1954.

Una exploración del planeta les lleva hasta una ciudad concha, como denomina Enguídanos a las ciudades cubiertas por una cúpula transparente, en la cual logran penetrar los protagonistas sin ningún problema aunque son atacados poco después por un grupo de robots. Tras destruirlos después de una breve lucha, tienen la fortuna de descubrir el centro de control de la ciudad, descrito por el autor como un gigantesco ordenador central que era el que controlaba todas las actividades mecánicas del planeta, incluidos los propios robots. Huelga decir que los protagonistas se apresuran a desconectar todas las centrales eléctricas existentes en el planeta, lo que provoca la paralización del ordenador central y, en consecuencia, de los peligrosos robots...

Y también de la cámara de hibernación donde reposa un puñado de saissais. Horas después los saissais despiertan de su letargo y, tras la sorpresa inicial, aclaran a los terrestres el misterio de su presencia.

Provienen de un planeta extrasolar víctima de una lucha fraticida entre los dos pueblos que lo habitaban, a lo que hay que sumar una catástrofe cósmica que había destruido el sol de ese sistema. Un grupo de saissais supervivientes habían conseguido refugiarse en Ragol, ahora convertido en un planeta errante. Tiempo después Ragol penetró en el Sistema Solar, aprovechando los saissais para enviar a sus jóvenes a Venus donde iniciaron una nueva vida privados de la tecnología que había provocado la catástrofe de sus mayores. Ragol se había vuelto a hundir en las profundidades del espacio, y los saissais que lo habitaban emprendieron la construcción de un vasto emporio tecnológico mientras un grupo de ellos, desencantados del comportamiento de sus compañeros, habían decidido hibernarse hasta que el planeta volviera a acercarse a Venus, ya que deseaban comprobar el resultado del vasto experimento social emprendido varios milenios atrás. Sin embargo, las cosas no habían discurrido tal como estaban previstas debido a la rebelión del ordenador central, que varios siglos atrás había provocado la muerte de sus constructores, respetando a los hibernados probablemente porque desconocía su existencia.

La situación se muestra complicada ya que Ragol se aleja de nuevo del Sistema Solar, pero para sorpresa de unos y otros descubren que la ciudad en la que se encuentran es en realidad una enorme nave espacial cuya construcción había sido iniciada por los saissais que todavía habitaban en Ragol, con objeto de emigrar en ella a Venus. La rebelión del cerebro electrónico provocó que la nave quedara sin terminar y los hibernados no fueran despertados de su letargo, pero ello no habrá de suponer un gran obstáculo para los saissais que, una vez eliminadas las funciones peligrosas del ordenador central, podrán volver a valerse de él para reactivar la industria del planeta, acabar la construcción de la nave-ciudad y viajar a Venus y los protagonistas a la Tierra. Pero para ello tendrán que pasar unos mil años y unos y otros se disponen a entrar en un nuevo estado de hibernación para cuando llegue ese momento. Cuando despierten la Tierra habrá cambiado de una manera que no pueden adivinar.


viernes, 4 de enero de 2013

El planeta misterioso. George H. White


Novela de George H. White (Pascual Enguídanos) publicada en 1953 como el número 2 de la colección Luchadores del espacio de Editorial Valenciana. Se reeditó en 1974 muy retocada por su autor.

Harry Tierney, un próspero empresario aeronáutico norteamericano, ha diseñado un prototipo revolucionario de avión, el Lanza, gracias a la ayuda de sus colaboradores y de Erich Von Eicken, un científico alemán afincado en los Estados Unidos inventor de un nuevo combustible infinitamente más potente que todos los conocidos hasta entonces. Ambos se muestran satisfechos por el éxito obtenido, pero temen, con razón, que su invento pueda caer en malas manos siendo utilizado para la guerra en lugar de para el bien. Así pues, deciden mantenerlo en secreto.
En una de las factorías de Tierney se empieza a construir en secreto el nuevo Lanza, mucho más poderoso y capaz que su hermano menor, mientras sus promotores barajan la posible meta de su viaje. Harry Tierney recuerda la historia que relataron Miguel Ángel Aznar y sus compañeros a su llegada a la Tierra y, aunque no acaba de creérsela del todo, decide que Venus puede ser una buena meta para su viaje. El profesor von Eicken se muestra de acuerdo con él, pero ambos deciden ir más lejos invitando a tomar parte en la aventura al grupo del profesor Stefansson. La mayor parte de ellos aceptan el ofrecimiento y accede a integrarse en la tripulación del nuevo Lanza, que quedará formada por Miguel Ángel Aznar y Bárbara Watt, ya su mujer, el profesor Stefansson, George Paiton y Richard Balmer, junto con Harry Tierney, el profesor von Eicken, su hija Else y los empleados de Tierney Thomas Dyer, mecánico, Edgard Ley, delineante, y Bill Ley, hijo de este último.
El vuelo del Lanza se desarrolla sin percances y, una vez llegados a su destino, los protagonistas aterrizan en la región tropical del planeta poblada de dinosaurios. Los viajeros se encuentran con los saissais, los habitantes de Venus, que montan sobre pterodáctilos. Dos saissai son derribados de sus monturas aladas por los protagonistas al ser confundidos por éstos con los thorbods, los malvados hombres grises de la primera novela de la serie.


Rápidamente se deshace el equívoco y, tras la mutua sorpresa inicial, ambas partes comprenden que han de ser aliados frente al enemigo común. Pese a la barrera del lenguaje los protagonistas consiguen hacerse entender por sus prisioneros que, confiando en ellos, aceptan conducirlos hasta su ciudad. Pero el peligro acecha. Los saissais sufren razzias periódicas destinadas a conseguir esclavos que los hombres grises utilizan en sus minas e instalaciones fabriles. Camino de la capital saissai los terrestres son testigos, sin que puedan hacer nada por evitarlo, de una de estas incursiones en la que, tras inundar la ciudad con gases anestésicos, los hombres grises marchan de regreso a sus bases cargando con sus nuevos esclavos.
Una vez desaparecidos los thorbods, los terrestres entran en la expoliada población, siendo recibidos con todos los honores por sus habitantes, al intuir éstos que los recién llegados puedan ayudarlos a combatir al odiado invasor que lleva en Venus poco más de una treintena de años. Pese al entusiasmo de los saissais los protagonistas no pretenden, ni mucho menos, plantar cara a un enemigo mucho más poderoso que ellos, conformándose con la mucho más modesta pretensión de volver a la Tierra lo antes posible portando, eso sí, las pruebas necesarias (a ser posible un thorbod vivo) para demostrar la existencia de una amenaza contra nuestro planeta, puesto que no les cabe duda de que la Bestia Gris, una vez que haya dominado Venus, intentará asimismo invadir la Tierra. No obstante, deciden hacer un favor a sus anfitriones atacando una fundición thorbod llamada Pore, en la que gimen varios miles de esclavos saissais. Rápidamente organizan una acción de comandos y, encabezado por Miguel Ángel Aznar y algunos de sus compañeros, parte hacia Pore un pequeño grupo de saissais rápidamente entrenados en el manejo de las armas terrestres. Volando en pterodáctilos, mucho más silenciosos que el helicóptero del Lanza, los guerrilleros llegan hasta la central hidroeléctrica que suministra energía a la fundición y la destruyen amparándose en la falta de vigilancia de los confiados thorbods, haciendo lo propio con la vecina emisora de radio. Acto seguido retornan a su refugio y, tras despedirse de sus agradecidos aliados, parten hacia la Tierra llevando con ellos un prisionero thorbod, con la promesa de que volverán dentro de poco al frente de una flota de Lanzas que les permita conjurar la amenaza de la Bestia Gris.