Novela de Eduardo Texeira Ruiz (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1921-Málaga, 1990) publicada en 1958 por Editorial Valenciana en la colección Luchadores del Espacio con el número 112. Tiene 127 páginas y costaba 6 pesetas. José Luis Macías ilustra la cubierta.
En el año 2005, la Tierra vive bajo la sombra de Prometeus, un astro sintético lanzado décadas atrás que ahora representa la Gran Amenaza para una humanidad envejecida y dividida por odios seculares. Román Garcés, un físico del Observatorio de Marsella, es abordado por el profesor Hank Hadler, quien se revela como un agente secreto de Prometeus decidido a reclutar científicos valiosos para su causa. Tras negarse y ser víctima de una conspiración que lo presenta falsamente como un saboteador, Román es condenado a sesenta años de trabajos forzados en la brutal penitenciaría de Fort Académie, en Madagascar, donde su identidad es reducida al número R. 9.377.
Durante su encierro, Román finge un embotamiento mental para recolectar chatarra y componentes electrónicos con el fin de construir en secreto un dispositivo de rayos calóricos basado en sus conocimientos de espectrografía. Aprovechando la energía eléctrica de una gran tormenta de ciclones, logra activar su artilugio, fundir los barrotes de su celda y someter térmicamente a los guardias para escapar en un avión hacia Arabia. En el desierto se cruza con Fivras Taylor, un enviado de Prometeus dotado de tecnología de invisibilidad y armas de parálisis, con quien termina compartiendo una huida forzosa hacia Europa tras robar un vehículo y, posteriormente, un caza militar.
El conflicto alcanza su resolución cuando Román logra contactar al doctor Yves de Lacombe, permitiendo que la coalición de sabios terrestres se prepare contra los sabotajes de Taylor y Hadler. A pesar de su supuesta superioridad científica, los agentes de Prometeus sucumben ante factores humanos y naturales: Taylor muere bajo el sable del mariscal Wentzel, mientras que Hadler fallece víctima de una pulmonía tras quedar expuesto a la intemperie. Para el año 2006, la llegada de nuevos embajadores de paz de Prometeus, como Yéremi Klovsi, transforma la antigua amenaza en una alianza estratégica, dando inicio a una era de prosperidad, unidad y exploración espacial para toda la especie.
La conclusión crítica de la obra destaca la paradoja de la superioridad tecnológica: los "superhombres" de Prometeus, dotados de armas alucinantes e invisibilidad, terminan sucumbiendo ante una espada plateada y una enfermedad común, lo que devuelve el valor a la naturaleza y a la ética humana sobre el frío intelecto científico. El autor plantea que la unidad de la especie solo es posible cuando se reconoce un destino común frente a lo desconocido, sugiriendo que incluso una amenaza existencial puede funcionar como el motor necesario para una renovación moral y social profunda de la civilización.

No hay comentarios:
Publicar un comentario