Novela de Joe Sheridan (Nicolás Miranda Marín, 1919-?) publicada en 1965 por Editorial Bruguera en la colección Búfalo con el número 632. Tiene 124 páginas y costaba 8 pesetas.
La historia se centra en Jesse Slade, un hombre con un pasado de cuatrerismo que busca iniciar una vida honrada en el territorio de Colorado. Tras un enfrentamiento en Nebraska con dos vaqueros que intentan cobrar la recompensa por su cabeza, Slade llega a Bend River, donde es arrestado injustamente por el sheriff Monty y un vaquero llamado Lowell. Se le acusa del asalto a una diligencia y del asesinato de dos agentes federales, crímenes que han provocado una sangrienta revuelta entre los indios kiowas. Aunque logra escapar brevemente, es finalmente capturado mediante el engaño por Buck Halloran, un implacable agente del gobierno que finge ser su amigo bajo la identidad de Spencer Garrett para entregarlo a la justicia.
El desenlace ocurre cuando Halloran, Lowell y Slade quedan atrapados por los indios en una cabaña donde también se refugian Irma, una joven conocida de Slade, y su padre moribundo. En medio del asedio, Lowell es herido por una flecha y, antes de morir, confiesa delirando ser el verdadero autor del robo y los asesinatos, revelando que incriminó a Slade para desviar las sospechas. Tras una heroica huida en la que Slade salva la vida del herido Halloran a pesar de sus abusos, regresan a Bend River. Allí, Halloran reconoce públicamente la inocencia de Jesse y la culpabilidad de Lowell, permitiendo que Slade e Irma partan libres hacia California para empezar de nuevo.
La obra presenta una crítica profunda a la justicia de la frontera, personificada en Buck Halloran, cuya obsesión por el cumplimiento del deber y el prestigio profesional roza lo inhumano. Halloran representa una autoridad inflexible que, cegada por su propia fama como "seguidor implacable", estuvo dispuesta a sacrificar la vida de otros soldados y a ignorar la posibilidad de la inocencia de Slade con tal de no admitir un error en su persecución. El contraste moral es evidente: mientras el representante de la ley utiliza el engaño y la crueldad, el supuesto delincuente, Slade, demuestra una nobleza superior al salvar a su captor de una muerte segura. En última instancia, la historia sugiere que la verdad en el Viejo Oeste era frágil y que los verdaderos criminales, como Lowell, a menudo se escondían detrás de la placa o de denuncias falsas, dejando la justicia en manos de la casualidad y la integridad individual más que del sistema legal. Por otra parte, el autor había leído seguramente Los miserables.

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