Novela de Marcial Lafuente Estefanía (1903-1984) publicada en noviembre de 1957 por Editorial Bruguera en la colección California con el número 59. Tiene 121 páginas y costaba 6 pesetas.
La historia se centra en la injusta acusación contra Henry y Hank Gunnison, quienes son encarcelados bajo el cargo de asaltar una diligencia en el pueblo de Hondo. Su hija y hermana, Eva Gunnison, una mujer de armas tomar y excepcional puntería, se traslada al pueblo para defender su inocencia, enfrentándose a la hostilidad de los Bridger, una poderosa familia interesada en apoderarse del rancho Gunnison por una supuesta deuda. En el proceso, Eva recibe el apoyo de Charles Fougin, un supuesto periodista que resulta ser un enviado del gobernador, y de Bob Pestman, otro agente federal infiltrado como vaquero, quienes ayudan a los Gunnison a escapar de un linchamiento casi seguro y a investigar la verdadera raíz de la conspiración.
A medida que avanza la trama, se descubre que los asaltos y las muertes, incluida la del leal vaquero Randolph, fueron orquestados para incriminar a los Gunnison y facilitar el embargo de sus tierras. La revelación final expone una red de corrupción que involucra al director del banco, a los Bridger y a los verdaderos cerebros: Duval y su hermano Kanosh, el dueño del bar. El motivo real tras el acoso no era la simple deuda, sino la existencia de una rica mina de plata oculta en el rancho de los Gunnison, específicamente en la zona conocida como la "cañada de los buitres". El conflicto se resuelve mediante violentos enfrentamientos donde Eva y los agentes federales eliminan a los conspiradores, permitiendo que la familia Gunnison no solo recupere su honor, sino que prospere explotando la plata en sociedad con sus aliados.
Desde una perspectiva analítica, la obra destaca por subvertir el tropo tradicional del género western al posicionar a Eva Gunnison como la verdadera protagonista de acción, rompiendo el papel de la "damisela en apuros" para convertirse en el brazo ejecutor de la justicia familiar. Su rapidez con el Colt supera incluso a la de los pistoleros más experimentados, lo que otorga a la narrativa un tono de empoderamiento poco común en la literatura de la época. No obstante, la obra refleja una visión descarnada de la justicia de frontera, donde la legalidad está tan corrompida por el interés económico (la plata) que los propios agentes de la ley y los héroes deben recurrir a métodos extrajudiciales —como fugas y linchamientos finales— para restablecer el orden. El desenlace, aunque satisfactorio en términos de justicia poética, deja en evidencia que en este entorno el valor de la vida está subordinado a la posesión de la tierra y sus recursos naturales.








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