Novela de Peter Dean (Pedro Domingo Mutiñó, 1941-2018) publicada en 1961 por Ediciones Toray en la colección Espacio con el número 250. Tiene 128 páginas y costaba 6 pesetas. Fernando Fernández ilustra la cubierta. Pedro Domingo es más conocido por su otro pseudónimo Domingo Santos.
Rod Flanagan, un piloto condenado a muerte injustamente por un crimen que no cometió, acepta una misión suicida de exploración a Mercurio a cambio del indulto. Durante el viaje en la nave Meteor 24, acompañado por otros dos convictos, surge un violento altercado provocado por la inestabilidad mental de su compañero Underbid, lo que resulta en daños irreparables para la nave y desvía su trayectoria directamente hacia el Sol. A punto de perecer por el calor extremo, Flanagan y su compañero Higgins son rescatados por los urkis, una civilización avanzada proveniente de Sirio que vive en una inmensa base espacial. Su líder, Neyla, les revela una amenaza aterradora: el Sol está habitado por los whondaks, seres de fuego que planean destruir la Tierra trasladándose a su núcleo para hacerla estallar por presión interna.
Para salvar a la humanidad, Flanagan y Higgins se ofrecen como voluntarios en una peligrosa misión para "apagar" el Sol temporalmente mediante una reacción de frío en cadena, utilizando bombas de frío absoluto para exterminar a los whondaks. Tras el éxito de la operación y el posterior "encendido" del astro rey, los supervivientes humanos tienen la opción de regresar a la Tierra. Sin embargo, Flanagan decide quedarse con los urkis, motivado por su amor hacia Neyla y su desilusión con la justicia terrestre, la cual lo había condenado a la cámara de desintegración sin piedad. La historia concluye con el protagonista partiendo hacia Sirio, enviando un manuscrito a la Tierra para que el mundo conozca el peligro del que fue salvado por esta raza desinteresada.
Los habitantes del sol es una obra representativa de la ciencia ficción pulp de los años 60, que combina la aventura espacial con una crítica mordaz a las instituciones humanas, especialmente al sistema judicial. Aunque sus premisas científicas son puramente fantásticas —como la existencia de seres de energía pura dentro del Sol o la capacidad de congelar una estrella entera—, el relato destaca por su enfoque en la redención personal y el contraste moral entre la corrupción terrestre y la benevolencia extraterrestre. La decisión final de Flanagan de no regresar a su hogar subraya un tema común en el género: la búsqueda de una utopía técnica y ética más allá de las limitaciones y prejuicios de la sociedad contemporánea.













