Novela de Peter Debry (Pedro Debrigode Dugi, 1914-1982) publicada en septiembre de 1952 por Editorial Bruguera en la colección Servicio Secreto con el número 110. Tiene 126 páginas y costaba 5 pesetas. La ilustración de la cubierta es de Jaume Provensal.
En el Chicago de 1952, Regis «Rex» Logan, un patrullero ejemplar a punto de ingresar en el FBI, sufre junto a su compañero Burt Halifax un ataque con gas lacrimógeno justo cuando dos joyeros, Rufus Simpson y Henry Butler, son asesinados a zarpazos. Junto a los cadáveres aparece una tira de recortables con los «Siete Enanitos», y la prensa bautiza al culpable como «el hombre-tigre». El periodista Byron Rokland deduce que alguien dentro del coche patrulla ayudó a los criminales y denuncia a Logan, que huye con una orden de captura «Código A». En realidad lo chantajeaba el masajista Lars Haines, que le hizo creer que su novia, la rica Beryl Kolner, estaba secuestrada y que solo la recuperaría si colaboraba con la banda. Mientras la policía lo caza, Rokland y el pintor Eric Fox descubren el origen del caso. Los asesinados, junto con Archibald Sinclair y otros tres hombres, formaron en su juventud una sociedad de siete socios de baja estatura (los «siete enanitos»). En una cacería en África, un tigre mató a tres de ellos mientras los otros cuatro no dispararon, y los supervivientes heredaron después sus bienes.
Tras ganarse la confianza de la banda, Logan participa en el asalto a la casa de Sinclair, el último superviviente, y allí se produce el desenlace. Mata a Haines y a los pistoleros de Ben Lenox, desenmascara al «hombre-tigre» y descubre que es la propia Beryl, sobrina de uno de los muertos en África, que había planeado la venganza. El secuestro había sido una farsa. Logan, herido y decidido a pagar por sus crímenes, la obliga a empuñar la pistola de su cómplice muerto, la hace disparar contra él y muere abatido y sonriendo. Rokland lo convierte en mártir en su crónica, y la novela cierra con un epílogo sentimental: Rokland se enamora de Marion, la hija de Halifax y exnovia de Logan.
Es un buen ejemplar de novela popular de su época: ritmo ágil, capítulos cortos, un gancho muy eficaz (el tigre y los siete enanitos, que en realidad es una venganza de ecos folletinescos) y un final trágico que se atreve a matar al protagonista. Las dos primeras escenas, con la rutina del coche «22» y los diálogos en jerga policial, son lo más vivo del libro. Pero la trama depende de coincidencias y artificios que no resisten el análisis. La máscara y el rugido de la lengüeta sirven más para el titular que para la lógica, el chantaje funciona porque Logan es «ingenuo», y la pareja de Rokland y Fox resuelve el misterio con una facilidad casi cómica. Además, la novela es de una misoginia explícita. Beryl es la femme fatale que corrompe al hombre honrado, y el epílogo premia a Marion como esposa «sumisa» y «ignorante» en un tono que hoy resulta difícil de leer sin distancia. Logan, además, se erige en juez y verdugo de sí mismo, y el texto lo trata como un acto de honor. Como pieza de época y de estilo es entretenida y reveladora, pero como relato negro su mérito está más en el ambiente y en el gusto por el folletín que en la construcción del misterio o en la psicología de los personajes.





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