viernes, 16 de octubre de 2026

Drogas y... gol. Alan Parker

Novela de Alan Parker (Carlos Echevarría Alonso, 1932-?) publicada en mayo de 1982 por Ediciones Ceres en la colección Doble juego con el número 9. Tiene 95 páginas y costaba 60 pesetas. Enrique Martín ilustra la cubierta.

La novela se abre con la final de la Copa de Inglaterra en Wembley. Joy Baxter, la estrella de los London Eagles, juega hundido por el miedo mientras la novela retrocede unos meses. Joy era la figura del modesto Chatham Albion, tímido y disciplinado, hasta que una lesión grave y un posible fichaje por los Eagles lo lanzan a Londres. Allí conoce la fama, el dinero y la soledad. María, una joven italiana de su pueblo con quien tuvo su primera experiencia sexual, reaparece enganchada a la heroína y le saca cinco mil libras. Después Joy debe pagar otras siete mil a los traficantes que la retienen, y la echa de su casa asqueado. Ya convertido en ídolo, su amigo Jeff Malone lo lleva a casa de madame Cloud, donde conoce a Monique, una prostituta de lujo francesa. Joy se obsesiona con ella y la lleva a vivir a su apartamento. Monique, además, se droga a escondidas y la maneja su proxeneta, Guido Scopola. Joy empieza a rendir mal, el periodista Ratón McPhilips lo descubre, y tras una derrota humillante y una pelea en el club nocturno Papillon, donde reencuentra a María, Joy desaparece.

Joy se esconde con María en una casa de Greenwich, bebe sin parar y se hunde, mientras el club, la prensa y la policía lo buscan. María le echa en cara su cobardía y le recuerda que se debe a su público. Entonces llegan el entrenador Gilmore y un sargento de Scotland Yard, y se lo llevan. El epílogo vuelve al partido de Wembley. Joy cabecea, marca, resurge y gana. McPhilips, que antes lo había destrozado en sus artículos, escribe una crónica titulada "El regreso del héroe".

Es una novela popular de su tiempo, de lectura ágil y estructura correcta. El marco inicial en Wembley, el flashback y el cierre circular funcionan, y los partidos están narrados con energía. Pero el título promete más de lo que da. La droga es casi un decorado: María y Monique son adictas y nada más, y el libro nunca explora la adicción ni a las personas que la sufren. Lo que arruina a Joy es el sexo y la fama, y la novela lo dice sin rodeos al comparar a Monique con "una droga". Eso revela su moral, más sermoneadora que reflexiva. Las mujeres son tentación o redención. Monique es la "mujerzuela" que destruye al héroe, y María, también adicta, es la que lo salva, y su propio tratamiento se queda sin resolver, igual que el destino de Monique y Guido. La lección final también es discutible: Joy no se recupera por sí mismo, sino porque "se debe a su público". El personaje es plano y su caída y su redención llegan demasiado rápido. Como curiosidad de época, de la literatura de kiosco de los ochenta, tiene cierto interés. Como novela sobre la fama o sobre las drogas, se queda en la superficie.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Misión 1/1000. Clark Carrados

Novela de Clark Carrados (Luis García Lecha) publicada por Editorial Bruguera en abril de 1980 en la colección La conquista del espacio con el número 504. Tiene 94 páginas y costaba 40 pesetas.

En el siglo XXIII, la reina Gudrun de Kuastil, un planeta rival de la Tierra, roba los planos de una "reductora planetaria". Esta máquina permitiría encoger la Tierra hasta el tamaño de un balón de fútbol y someterla. El general Davidoff y el profesor Ralston obligan a regañadientes a Clyde Hobart, agente T-10, perezoso y mujeriego, a infiltrarse en el palacio de Gudrun. Viajará miniaturizado mil veces dentro de un rubí vaciado, el que adorna el alfiler de corbata de Ralston. Un accidente lo complica todo: la doctora Syra Hunt, una científica brillante pero absurdamente distraída, entra por error en la cámara de miniaturización y queda reducida con él. Gudrun, avisada por sus espías, cambia el alfiler por otro. Atrapa a Clyde y Syra bajo una campana de cristal, los narcotiza y los encierra en una isla en miniatura para observarlos como a "animalitos". Allí, mientras Hobart tala y pesca, Syra fabrica fuego, vidrio y un alambique. Con ellos reproduce la fórmula del crecimiento instantáneo, que ella misma había inventado.

De vuelta a su tamaño, deducen que los planos ya no sirven y que hay que destruir la máquina. Reducen a un mariscal, roban el cohete de la reina y lo lanzan contra el palacio, y Hobart esquiva por un margen mínimo el misil que Gudrun dispara contra ellos, de modo que el proyectil destruye su propia reductora. Gudrun los captura y los condena a ser reducidos al tamaño de una bacteria, pero se salvan porque la arena de su "mundo" había pasado por una esterilización ultravioleta. Entretanto, un golpe de Estado liderado por el coronel Harthos (que ya les había dejado escapar) derroca a la reina y entroniza a su hijo adolescente. Hobart quema los planos que el nuevo rey le entrega y la novela se cierra con una coda de comedia en la que Syra se equivoca hasta de iglesia el día de su boda con Clyde.

Es una lectura ágil y entretenida, y su mejor baza es la imaginación visual. Son memorables los cambios de escala, desde el lepidóptero gigante hasta la cara de Gudrun vista como un paisaje de barrancos, y la reconstrucción de la civilización con arena, fuego y vidrio, que recuerda al robinsonismo científico. También funciona el humor de enredo, aunque el gag de las distracciones de Syra acaba agotándose. Pero la obra paga el precio de su formato y su época. Los personajes son arquetipos, y Gudrun es una villana de opereta cuya crueldad se despacha con sarcasmos y una tortura de manual. El trato a las mujeres es muy de su tiempo: Syra es una científica competente a la que la trama convierte en un cliché cómico, y Gudrun, la única otra mujer con peso, queda reducida a ambición, lascivia y un pasado de "buscona" lanzado como insulto, un recurso que el texto parece asumir sin distancia crítica. La ciencia sirve solo de decorado y tiene huecos de lógica, como que el cohete llegue al palacio o que la solución final dependa de un descuido tan oportuno. Los giros se resuelven por casualidad o por deus ex machina (el golpe de Estado, la esterilización). El resultado es un buen pasatiempo y una muestra representativa de la ciencia ficción popular española de Bruguera, no una obra que trascienda su género.

martes, 6 de octubre de 2026

La banda de la zarpa. Peter Debry

Novela de Peter Debry (Pedro Debrigode Dugi, 1914-1982) publicada en septiembre de 1952 por Editorial Bruguera en la colección Servicio Secreto con el número 110. Tiene 126 páginas y costaba 5 pesetas. La ilustración de la cubierta es de Jaume Provensal.

En el Chicago de 1952, Regis «Rex» Logan, un patrullero ejemplar a punto de ingresar en el FBI, sufre junto a su compañero Burt Halifax un ataque con gas lacrimógeno justo cuando dos joyeros, Rufus Simpson y Henry Butler, son asesinados a zarpazos. Junto a los cadáveres aparece una tira de recortables con los «Siete Enanitos», y la prensa bautiza al culpable como «el hombre-tigre». El periodista Byron Rokland deduce que alguien dentro del coche patrulla ayudó a los criminales y denuncia a Logan, que huye con una orden de captura «Código A». En realidad lo chantajeaba el masajista Lars Haines, que le hizo creer que su novia, la rica Beryl Kolner, estaba secuestrada y que solo la recuperaría si colaboraba con la banda. Mientras la policía lo caza, Rokland y el pintor Eric Fox descubren el origen del caso. Los asesinados, junto con Archibald Sinclair y otros tres hombres, formaron en su juventud una sociedad de siete socios de baja estatura (los «siete enanitos»). En una cacería en África, un tigre mató a tres de ellos mientras los otros cuatro no dispararon, y los supervivientes heredaron después sus bienes.

Tras ganarse la confianza de la banda, Logan participa en el asalto a la casa de Sinclair, el último superviviente, y allí se produce el desenlace. Mata a Haines y a los pistoleros de Ben Lenox, desenmascara al «hombre-tigre» y descubre que es la propia Beryl, sobrina de uno de los muertos en África, que había planeado la venganza. El secuestro había sido una farsa. Logan, herido y decidido a pagar por sus crímenes, la obliga a empuñar la pistola de su cómplice muerto, la hace disparar contra él y muere abatido y sonriendo. Rokland lo convierte en mártir en su crónica, y la novela cierra con un epílogo sentimental: Rokland se enamora de Marion, la hija de Halifax y exnovia de Logan.

Es un buen ejemplar de novela popular de su época: ritmo ágil, capítulos cortos, un gancho muy eficaz (el tigre y los siete enanitos, que en realidad es una venganza de ecos folletinescos) y un final trágico que se atreve a matar al protagonista. Las dos primeras escenas, con la rutina del coche «22» y los diálogos en jerga policial, son lo más vivo del libro. Pero la trama depende de coincidencias y artificios que no resisten el análisis. La máscara y el rugido de la lengüeta sirven más para el titular que para la lógica, el chantaje funciona porque Logan es «ingenuo», y la pareja de Rokland y Fox resuelve el misterio con una facilidad casi cómica. Además, la novela es de una misoginia explícita. Beryl es la femme fatale que corrompe al hombre honrado, y el epílogo premia a Marion como esposa «sumisa» y «ignorante» en un tono que hoy resulta difícil de leer sin distancia. Logan, además, se erige en juez y verdugo de sí mismo, y el texto lo trata como un acto de honor. Como pieza de época y de estilo es entretenida y reveladora, pero como relato negro su mérito está más en el ambiente y en el gusto por el folletín que en la construcción del misterio o en la psicología de los personajes.

viernes, 2 de octubre de 2026

Los rehenes morirán al alba. Alex Simmons

Novela de Alex Simmons (Enrique Sánchez Pascual, 1918-1996) publicada en mayo de 1982 por Ediciones Ceres en su colección Metralla con el número 109. Tiene 95 páginas y costaba 60 pesetas.

La novela está ambientado en el verano de 1943 en el sur de Italia, en el pueblo ficticio de Verbicaro. Un comando británico de cuatro hombres, dirigido por el sargento Harold Martin e integrado por Fred Baxter, Harry Denver y Charles Lenton, desembarca tras las líneas alemanas para señalizar con luces verdes una operación aerotransportada. Nada más empezar, una mina hiere de gravedad a Denver, y los tres restantes se topan con Giulio Serri, un soldado italiano desertor que regresa a casa, y con Tonino, el tonto del pueblo. Giulio descubre entonces que su hija Gina vive como amante del capitán de las Waffen-SS Karl von Reiter, y que el novio de ella, Luigi, fue torturado y colgado por los alemanes. Mientras tanto, el Alto Mando cancela la operación y se olvida del comando. Serri y su mujer, María, esconden a Denver en su casa, y el médico del pueblo lo opera a escondidas.

La segunda mitad desata la tragedia. Von Reiter tortura hasta la muerte al doctor Sorelli, averigua dónde está el herido, hace quemar la casa de los Serri, donde matan a María, y ordena a sus tanques emboscar al comando, que pierde a Martin y a Baxter. Lenton logra huir. El capitán encierra a todos los hombres del pueblo como rehenes y anuncia que serán fusilados al alba. Se revela que Gina se entregó a Von Reiter para salvar a Luigi y que después fingió amarle para pasar información a los partisanos. Giulio muere cubriendo la huida de su hija, y Tonino mata al capitán con una horca a costa de su propia vida. Lenton, Gina y un grupo de partisanos toman la Kommandantur y abaten a los alemanes formados en la plaza justo antes de la ejecución. En el epílogo el pueblo entero resiste en las montañas, llegan los aliados y Lenton se casa con Gina.

Como lectura, funciona mejor como pieza de género que como novela bélica con pretensiones. Es ágil, con capítulos breves y escenas de acción bien resueltas, y tiene dos aciertos reales: el desprecio hacia los "mandamases" que mueven banderitas sobre un mapa y abandonan a sus hombres, que da una crítica antibelicista sincera, y la figura de Tonino, el simple que acaba siendo el verdadero héroe, mucho más memorable que los soldados profesionales. Pero el libro pesa menos que sus ideas. Von Reiter es un villano de cartón piedra, con su monóculo, su fusta y su sadismo caricaturesco, y los alemanes se reparten en dos únicos moldes: el monstruo o el "blando" arrepentido. Los italianos hablan un inglés macarrónico de chiste, y el pueblo entero cambia de bando justo cuando la trama lo necesita. Gina, el personaje con más potencial dramático, queda reducida a víctima, vengadora y premio final de un héroe británico, y la boda del epílogo resulta demasiado cómoda tras tanta muerte. La cadena de casualidades que lleva a Tonino a cada lugar decisivo y el cierre apresurado, con esa afirmación de que fue "por primera y única vez" que un pueblo entero se hizo guerrillero, delatan la prisa de una colección semanal. Es una lectura entretenida y a ratos emotiva, pero más por el oficio del autor que por la hondura de lo que cuenta.

martes, 29 de septiembre de 2026

Poker de pistoleros. Marcial L. Estefanía

Novela de Marcial Lafuente Estefanía publicada en 1958 por Editorial Bruguera dentro de la colección Héroes del Oeste con el número 3. Hemos revisado una reedición de 1970 publicada en la colección Oeste legendario con el número 118. Tiene 124 páginas y costaba 10 pesetas.

En Lees Ferry, un pueblo tranquilo junto al Gran Cañón del Colorado, el ranchero Melvyn Creek encuentra un trozo de cuarzo aurífero. La noticia desata una fiebre del oro que enfrenta a mineros, forasteros y vaqueros, con el pueblo entero dispuesto a despojar de sus tierras a Steve Nerwick, un mestizo navajo ausente desde niño. En medio del caos aparece un falso Steve, acompañado de Paul, el antiguo capataz, y de un grupo de falsos alguaciles. El verdadero Steve reaparece como «Halcón», criado entre los hopis y rápido con las armas. Desenmascara la impostura, respeta las parcelas de los buscadores y reparte el oro sin quedarse con comisiones.

Jack Berry, el matón que explotaba el filón, se alía con los navajos, que atacan el rancho y el pueblo y causan una matanza. Los hopis, aliados de Steve, los rechazan, y los impostores huyen hacia el Gran Cañón. Steve y su amigo Cóndor los persiguen. Tras un tiroteo nocturno en el que mueren Jack, Paul y los falsos alguaciles, Lauren O'Hara, el falso Steve, cae malherido y confiesa el engaño antes de morir. Steve le ofrece hogar a Violeta Wood, la joven que ha perdido a su padre, y la novela termina con la promesa de romance.

Es un western clásico de Marcial Lafuente Estefanía, ágil y bien ritmado. Lo mejor es el escenario, que el autor reivindica en el preámbulo, y la mezcla de historia, geografía y fantasía. También funcionan la suplantación de identidad y la psicología de masas de la fiebre del oro, sobre todo cuando el narrador se detiene a reflexionar sobre ella. Sin embargo, la trama se apoya en fórmulas muy gastadas: el pistolero invencible que nunca falla, los villanos planos y un desenlace casi mecánico. El tratamiento de los indígenas oscila entre la simpatía del autor por los hopis y los estereotipos de «salvajes» crueles aplicados a los navajos, y Violeta queda como premio romántico de la aventura. Por lo que leí, además, el título apenas se justifica dentro de la historia. Como entretenimiento popular de su época cumple, pero rara vez va más allá del género.

viernes, 25 de septiembre de 2026

El jeroglífico (Angel Esquire). Edgar Wallace

Novela de Edgar Wallace (1875-1932) publicada en 1908. Editorial Molino la publicó en 1944 con traducción de José Mallorquí dentro de su colección Biblioteca Oro con el número 152. La reeditó en 1964 en la colección Selecciones de Biblioteca Oro con el número 222. Tiene 222 páginas. La ilustración de la cubierta es de Noiquet (Joan Beltran Bofill).

El relato arranca con la construcción de un extraño edificio en Lombard Street, encargado por el viejo Reale, un antiguo dueño de garitos que ha amasado dos millones de libras estafando a incautos. Esa misma noche, en su casa de Terrington Square, Reale recibe la visita de Jimmy, un ladrón elegante y antiguo cómplice suyo, y poco después irrumpe Massey, otro socio de sus tiempos de casino. En el forcejeo, Massey apuñala a Reale y muere electrocutado al intentar forzar la caja fuerte; antes de expirar, el anciano le entrega a Jimmy un papel con un verso enigmático: la clave de un escondite que reparte la fortuna entre cuatro herederos posibles, entre ellos la joven Kathleen Kent, hija de una de sus víctimas. A partir de ahí, la trama se convierte en una carrera de ingenio entre Jimmy, el astuto detective aficionado Christopher Angel (de Scotland Yard, aunque nunca ha sido policía de oficio) y la banda de los "Borough Lot", liderada por el peligroso Connor, todos tras descifrar el críptico acertijo que esconde la combinación de la gran caja fuerte suspendida en el edificio.

La novela combina el enigma detectivesco clásico —cifrado, trampas mecánicas, testamentos excéntricos— con el folletín de aventuras y una trama romántica entre Jimmy y Kathleen que se resuelve en las últimas páginas, cuando él decide abandonar su vida de ladrón "por el gusto del juego" y ella le pide que se quede en Londres en lugar de partir al Congo. El detective Angel funciona como comentarista irónico de toda la acción, resolviendo pistas con desparpajo mientras finge desinterés, y es él quien acaba orquestando el desenlace feliz de la pareja tanto como el de la caja fuerte.

Es una novela de entretenimiento puro, representativa del thriller eduardiano y de la prolífica (y algo mecánica) producción de Wallace: la trama se sostiene más en golpes de efecto —trampas ingeniosas, coincidencias oportunas, diálogos chispeantes— que en una construcción de personajes profunda o en una lógica deductiva rigurosa al estilo de Doyle o Chesterton. Christopher Angel es un detective memorable por su carácter desenfadado, pero el "misterio" del criptograma se resuelve con más suerte narrativa que con pistas que el lector pueda seguir realmente, y el giro romántico final se siente más obligatorio que orgánico. Como pieza de arqueología del género policiaco británico, sin embargo, tiene interés: anticipa el gusto posterior por el detective excéntrico y el villano organizado en banda, rasgos que Wallace explotaría con más pulso en obras posteriores.

martes, 22 de septiembre de 2026

Te mataré a medianoche, querida. Keith Luger

Novela de Keith Luger (Miguel Oliveros Tovar, 1924-1971) publicada por Editorial Bruguera en junio de 1968 dentro de la colección Punto Rojo con el número 322. Tiene 127 páginas y costaba 9 pesetas. Miguel García ilustra la cubierta.

Es una novela negra con fuerte componente de comedia ambientada en el Hollywood de estudios de la época dorada. Sus protagonistas son Jim Becket y Nat Markins, dos buscavidas sin blanca que malviven de trapicheos varios. Una confusión los lleva a los estudios Petromix, donde Jim es tomado por un detective de la agencia Middlett y acaba enterándose de que la gran estrella Martha Shanon recibe anónimos amenazantes cada vez más explícitos sobre su muerte. Sin proponérselo, Jim termina convertido en su guardaespaldas improvisado, mientras Nat consigue un papel como extra —con cuernos incluidos— en la superproducción «Teodora, emperatriz de Bizancio» que Martha está a punto de rodar.

A partir de ahí, la trama se puebla de un elenco típico del Hollywood de ficción: el jefe de producción Gallagher, el director Flip Mulligan, el playboy exmarido Jeff Florent, la rival Selena March y el turbio detective Middlett. Una muerte violenta durante una fiesta —la de un tal Hugh Linder— parece resolverse rápidamente como caso de legítima defensa, pero Jim no queda convencido y decide investigar por su cuenta, convencido de que hay algo que no encaja en la versión oficial y en el propio entorno del estudio.

La novela toma la estructura del misterio de detectives (con ecos evidentes de Chandler o de la fórmula Perry Mason) y la cruza con la comedia de parejas cómicas, apoyándose en el contraste entre el ingenio verbal de Jim y la brutalidad cándida de Nat. El resultado es un libro de ritmo ágil, diálogos chispeantes y ambientación satírica del Hollywood de estudios —el rodaje, los egos, los contratos leoninos— que se lee con facilidad y sin pretensiones.

Sus limitaciones son también las típicas del género: los personajes secundarios apenas tienen espesor más allá de su función en la trama, el misterio se sostiene más por el efecto sorpresa que por un juego de pistas justo con el lector, y el humor de Nat, aunque efectivo como alivio cómico, a veces le resta tensión a los momentos que deberían generar suspense. Aun así, dentro de su categoría de literatura popular de consumo rápido, cumple su cometido: entretener sin exigir demasiado, con un cierre de acción física bastante propio del noir de kiosco. Encaja bien en la línea de pulp policiaco-humorístico de su autor que ya hemos visto en otros títulos similares.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Hombres sin alma. Clark Carrados

Novela de Clark Carrados (Luis García Lecha) publicada en abril de 1977 por Editorial Bruguera en la colección Kiai con el número 18. Tiene 95 páginas y costaba 25 pesetas. Salvador Fabá ilustra la cubierta.

La trama se inicia cuando el investigador y empresario George Washington "Budd" Baxter presencia un juicio de patentes en Florida. En dicho litigio, la joven Elynor Rowan pierde injustamente la patente desarrollada por su difunto padre frente al poderoso y enigmático magnate W. T. Forrestyne, representado por el corrupto abogado Thompson K. Eggles. La invención disputada es el P-10, un plástico revolucionario de extrema dureza —comparable al acero pero con la mitad de su peso y fácilmente reciclable— capaz de transformar la construcción, la automoción y la industria bélica. Al descubrir que el laboratorio de Elynor fue desvalijado por los matones de Eggles (Hunt Dyle y Brucker) y que la científica Clara Maine es brutalmente asesinada tras analizar una muestra del compuesto, Baxter decide intervenir utilizando su red privada de inteligencia y su dominio de las artes marciales para hacer justicia.

La búsqueda lleva a Baxter hasta Suiza, donde descubre que Forrestyne es en realidad un anciano secuestrado y sedado con pentotal por su secretario Russell Wright y el propio Eggles para controlar su imperio. Con la ayuda de la enfermera Janine Schwartz, Baxter rescata a Forrestyne y frustra el "Plan Ecuador", una conspiración internacional orientada a sustituir al presidente de los Estados Unidos con un impsotor (Bernard MacDonald) y matarlo mediante una jeringuilla de P-10 indetectable por metales. El objetivo de la trama era provocar el colapso de la Bolsa para comprar acciones a la baja y adueñarse del poder económico global. Tras desbaratar el magnicidio con el Servicio Secreto, Baxter regresa a Nueva York, liquida a Dyle en venganza por el crimen de Clara y entrega a Eggles a las autoridades, permitiendo que Elynor recupere su patente y que Forrestyne decida retirarse definitivamente.

Desde una perspectiva crítica, Hombres sin alma representa un claro exponente del bolsilibro o novela popular de acción de finales de la década de 1970. La obra destaca por su eficaz hibridación de géneros, entrelazando la novela negra y de espionaje internacional con la ciencia ficción tecnológica —representada por las aplicaciones industriales y militares del P-10 y la inteligencia informática de Baxter— y el espectáculo del cine de artes marciales (judo, karate, taekwondo y aikido). Temáticamente, la novela contrapone la figura del héroe vigilante e independiente, motivado por una ética personal implacable y el deseo de proteger al desvalido, frente a la figura de los "hombres sin alma", antagonistas impulsados por la "erótica del poder" y la especulación corporativa desmedida. Aunque la caracterización recurre a los arquetipos propios del consumo masivo comercial, la narrativa ofrece un ritmo vertiginoso y una crítica latente sobre los peligros del monopolio tecnológico y la manipulación del poder político.

martes, 15 de septiembre de 2026

Una lápida de mármol rosa. Arnold Briggs

Novela de Arnold Briggs (Pedro Víctor Debrigode Dugi, 1914-1982) publicada en 1953 por Editorial Bruguera en la colección Detective con el número 21. Tiene 122 páginas y costaba 5 pesetas. 

Novela negra protagonizada por Archer Brumel, un detective que acaba de salir de prisión tras cumplir condena por un homicidio que en realidad cometió en defensa propia, al descubrir que su antiguo socio ocultaba una red de tráfico de drogas. La trama arranca en Nochevieja, cuando Brumel se topa en un bar neoyorquino con su viejo amigo Adrián Wilcox, acompañado de la enigmática Silvia Marcy. Poco después, Wilcox aparece muerto —aparentemente suicidado— y Silvia convence a Brumel de que se trata de un asesinato orquestado por su propia familia, los Marcy, quienes intentarían silenciar un secreto capaz de arruinar su fortuna y reputación.

A partir de ahí, Brumel se ve arrastrado a una investigación que mezcla el bajo mundo criminal (dos antiguos compinches de su socio lo acosan y torturan para que revele el paradero de un alijo de droga) con la corrupción de las clases acomodadas encarnadas por los Marcy. Silvia, que padece una grave enfermedad cardiaca, muere en circunstancias confusas y deja a Brumel una lápida de mármol rosa como legado, con la que parece confirmarse el fraude de los Marcy. Sin embargo, el desenlace da un giro: se revela que Silvia estaba mentalmente perturbada, que ella misma indujo el suicidio de Wilcox y que su muerte se debió a su dolencia cardiaca. Los rufianes son detenidos, Brumel queda exculpado y termina iniciando una relación con Ann, la viuda de Wilcox, a quien siempre había amado.

La novela funciona bien como pieza de género gracias a un protagonista sólido —el "héroe caído" en busca de redención resulta un arquetipo bien ejecutado— y a una ambientación de contrastes sociales bien trazada, entre los bajos fondos y la alta sociedad neoyorquina. El personaje de Silvia es el más rico de la obra, sosteniendo buena parte de la tensión narrativa gracias a su ambigüedad. Sin embargo, el desenlace resulta el punto más débil: la revelación final de que Silvia estaba trastornada y que gran parte del conflicto respondía a una construcción suya resuelve la trama de forma algo precipitada y apresurada, restando fuerza al planteamiento inicial sobre la corrupción de las clases pudientes, que queda más sugerido que desarrollado. Aun así, la prosa tiene pasajes de notable intensidad estilística y algunos personajes —empezando por los propios nombres— están construidos con cuidado simbólico, lo que compensa en parte las carencias estructurales del cierre.

martes, 8 de septiembre de 2026

Asesinato en el expreso. Frank Lewis

Novela de Frank Lewis (Orlando García Mateos) publicada por Editorial Bruguera en 1966 dentro de la colección Servicio Secreto con el número 806. Tiene 124 páginas y costaba 8 pesetas. Antonio Bernal ilustra la cubierta.

Es una novela de intriga y espionaje ligera, típica del pulp de mediados del siglo XX. El profesor Arthur Murray, un joven historiador universitario que sale de vacaciones, se ve arrastrado a una trama de asesinato y espionaje cuando presencia el crimen de Alan Drill en un tren y recibe de él, moribundo, un documento secreto que debe entregar a un tal Patrick en Chicago. A partir de ahí, Murray se convierte en objetivo de una banda encabezada por el falso "Carroll" (en realidad James Webb), que persigue el documento mediante amenazas, emboscadas y persecuciones, mientras el inspector Ferguson investiga el caso sin saber toda la verdad. La novela combina la acción trepidante —peleas, tiroteos, huidas— con elementos de comedia costumbrista, como las escenas familiares con su amigo Jack y su esposa Nancy, y con el romance incipiente entre Murray y Minella.

El desenlace lleva a Murray y a su nuevo aliado Horace hasta la villa del profesor Sluggett, supuesto destinatario legítimo del documento, donde se revela que también él pretendía venderlo al mejor postor. Tras un tiroteo final en el que mueren varios de los villanos, Murray decide quemar el documento —cuyo contenido nunca se explicita del todo, aunque se sugiere que es un descubrimiento científico peligroso— para evitar que caiga en malas manos. La historia se cierra con la boda de Murray y Minella, un cierre feliz y algo apresurado que remata la aventura con un tono ligero pese a la violencia acumulada.

Es una novela de acción funcional y entretenida, pero de escasas pretensiones literarias: el estilo es directo y sin adornos, los personajes son arquetípicos (el héroe atlético e intachable, los villanos codiciosos y sin matices, la heroína apenas esbozada) y la trama avanza a golpe de coincidencias convenientes —Murray sobrevive a cada emboscada casi sin esfuerzo, y el inspector aparece justo a tiempo en el clímax—. El McGuffin del documento nunca se define, lo que resta peso a la tensión central de la historia. Con todo, cumple bien su propósito como thriller de evasión: ritmo ágil, capítulos cortos y una alternancia eficaz entre suspense, acción física y comedia romántica, en la línea de las novelas de kiosco de la época, sin aspirar a la complejidad psicológica o narrativa de autores contemporáneos como Chandler o Christie.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Camino de Deadwood (The Deadwood Trail). Ralph Compton

Novela del escritor norteamericano Ralph Compton (1934-1998) publicada en 1999. Es el tomo 12 de la serie Trail Drive. 

La novela sigue a dos cuadrillas de vaqueros —el "Lone Star" de Benton McCaleb, Brazos Gifford y Will Elliot, veteranos de anteriores travesías desde Texas, y el grupo de Nelson Story liderado por Cal Snider en Virginia City, Montana— que se unen para llevar miles de reses y doscientos caballos hasta Deadwood, en el Territorio de Dakota, durante el auge del oro de 1876. El viaje se desarrolla en pleno conflicto con los sioux, apenas semanas antes y después de la derrota de Custer en Little Big Horn, y combina el peligro de los indígenas hostiles con intrigas internas: mujeres que se niegan a quedarse atrás y se suman como cocineras y vaqueras, romances entre los jóvenes del grupo, rivalidades como la de Bud McDaniels con el explorador comanche Quickenpaugh, y la traición de un especulador de ganado, Milo Reems, que estafa a los vaqueros y debe ser perseguido y capturado.

La trama entrelaza la aventura del camino —cruces de ríos, negociaciones con tribus, la muerte de un personaje secundario (Monte Nance)— con hechos históricos reales: la fiebre del oro en las Black Hills, el asesinato de Wild Bill Hickok en Deadwood a manos de Jack McCall, y el trasfondo político-militar que llevó a la guerra contra los sioux. El libro cierra con un epílogo del propio Compton que reflexiona sobre las decisiones de Custer y explica el contexto histórico real detrás de la ficción.

Es un western bien documentado en sus referencias históricas (el propio autor incluye un prólogo y un epílogo con datos verificables sobre Custer, Hickok y la política del gobierno de Grant), pero la trama en sí es convencional y episódica: personajes arquetípicos (el vaquero curtido, la mujer independiente pero "salvada" por el héroe, el indio "domesticado"), diálogos funcionales más que literarios, y una estructura que prioriza la acción y el avance de la caravana sobre la profundidad psicológica. Su mayor valor está en el trasfondo histórico —el choque entre la expansión minera, el ejército y los sioux— más que en la originalidad narrativa; es fiel al molde de la "Trail Drive Series" y funciona bien como entretenimiento de género, pero no aporta demasiada innovación al western clásico.

martes, 1 de septiembre de 2026

Sólo valgo para morir. Silver Kane

Novela de Silver Kane (Francisco González Ledesma) publicada en 1971 por Editorial Bruguera en la colección Servicio Secreto con el número 1072. Tiene 127 páginas y costaba 10 pesetas.

Tom Bussy, alias "Bus", es un reportero de treinta años en horas bajas: una promesa juvenil que el periodismo de provincias de Baton Rouge fue apagando poco a poco hasta convertirlo en un don nadie. Su suerte cambia cuando presencia el ahogamiento de un hombre en Marone Point, en cuyo rescate participa también una atractiva desconocida. El cadáver resulta ser Peter Ley, una figura de segundo orden en los bajos fondos de Luisiana, ligado a negocios de trata de mujeres. Lo que parecía un accidente se revela, gracias a la autopsia, como un asesinato disimulado: un golpe en la nuca que las autoridades quieren hacer pasar por ahogamiento fortuito.

A partir de ahí, Bus intuye la oportunidad de su vida —el reportaje que podría rescatarlo del fracaso— y se lanza a tirar del hilo, cruzándose con la misteriosa Selene, con el millonario celoso Lionel Rossental, con el pequeño Jimmy y con la sombra de una organización criminal que opera bajo tapaderas respetables. La investigación lo arrastra a un terreno cada vez más peligroso, donde nadie es exactamente quien parece ser y donde Bus deberá decidir hasta dónde está dispuesto a llegar para dejar de ser, por una vez, alguien irrelevante.

La novela funciona dentro de los códigos más reconocibles del pulp criminal de Silver Kane: narrador en primera persona, autodesprecio constante como recurso cómico-melancólico, un submundo de gánsteres con tapadera institucional y una femme fatale que condiciona cada giro de la trama. El interés principal no está en la originalidad del esquema —bastante convencional en su arquitectura de misterio y ajuste de cuentas final— sino en la voz de Bus: un antihéroe fracasado cuyo humor amargo y autocompasión sostienen el ritmo del relato mejor que la propia intriga policial. El desenlace, con su golpe de ironía sobre el dinero falso y la resignación tragicómica del protagonista, es coherente con el tono general: ni el crimen ni el heroísmo redimen del todo a un personaje construido, desde la primera línea, como un perdedor consciente de serlo. Es un ejemplar menor pero efectivo del género, más interesante como retrato de voz narrativa que como pieza de suspense.


sábado, 29 de agosto de 2026

Vinieron del universo. Burton Hare

Novela de Burton Hare (José María Lliró Olivé) publicada en septiembre de 1974 por Editorial Bruguera en la colección La conquista del espacio con el número 214. Tiene 95 páginas y costaba 15 pesetas.

La novela arranca cuando un camionero, Johnny Wilcox, presencia el aterrizaje de un objeto volador no identificado en una carretera solitaria y queda profundamente marcado por el encuentro con una figura alta, delgada y casi transparente. Trasladado a una gran base espacial donde se prepara la primera expedición humana a otro mundo, es interrogado por el científico Sidney Bannister, quien sospecha que los avistamientos de OVNIS llevan décadas siendo reales. A partir de ahí, el foco se desplaza al triángulo formado por Bannister, la doctora Samantha Hegan y el físico Larry Hobbins, prometido de Samantha: Hobbins empieza a mostrar un comportamiento errático, frío y amenazante, incompatible con su carácter habitual, mientras a su alrededor se multiplican las muertes violentas —agentes de seguridad, un granjero y su esposa— a manos de seres fosforescentes y semitransparentes armados con un rayo mortal.

Bannister, cada vez más convencido de que Hobbins ha sido suplantado por uno de esos invasores, investiga en paralelo su creciente atracción por Samantha. La trama se resuelve con el hallazgo de una nota desesperada escrita por el verdadero Hobbins, en la que revela que su cuerpo y su mente fueron usurpados por la criatura alienígena, y con la caza y destrucción final del ente por parte de las patrullas de la base. La novela cierra con Bannister y Samantha, ya liberados de la amenaza inmediata, abrazándose ante la incertidumbre de si los invasores volverán y ante la inminencia del viaje espacial que debe salvar a la humanidad.

Es una space opera de bolsillo típica de la Bruguera de los setenta: economía narrativa, capítulos cortos y una trama que combina invasión alienígena, body-snatching y romance de forma bastante esquemática. La ciencia funciona como decorado —naves, rayos, comunicadores— sin mayor rigor especulativo, y los personajes femeninos están descritos casi exclusivamente en clave física y sentimental, algo habitual en el pulp de la época pero que hoy se lee con distancia. El punto fuerte es su ritmo: escenas de terror bien resueltas (el hallazgo del cuerpo mutilado, la nota final de Hobbins) que aportan tensión efectiva pese a la brevedad del texto. En conjunto, funciona como entretenimiento de género correcto y nostálgico más que como obra de ambición literaria; su interés hoy es sobre todo documental, como muestra del ecosistema editorial de novela popular española de ciencia ficción de los setenta.

martes, 25 de agosto de 2026

Estigma de horror. Burton Hare

Novela de Burton Hare (José María Lliró Olivé) publicada en febrero de 1974 por Editorial Bruguera en la colección Selección Terror con el número 52. Tiene 126 páginas y costaba 15 pesetas.

Estigma de horror es una novela pulp gótica ambientada en la costa de Massachusetts. Todo arranca en una noche de niebla y tormenta, cuando el doctor Matt Brady recoge en su coche a Alice, una joven aterrorizada que asegura haber escapado de "la muerte" tras sufrir un ataque en los terrenos de la mansión Gauge, una vieja familia aristocrática de Boston. Cuando ambos acuden a la policía, el escéptico comisario Peters se ve obligado a tomar cartas en el asunto al descubrir que Alice fue agredida por Paul Gauge, el heredero de la familia, pero que además existe algo mucho más siniestro merodeando por la zona: una figura de rostro descarnado, casi cadavérico, que ya ha dejado víctimas a su paso.

La investigación conduce a Peters hasta la lúgubre residencia de los Gauge, dominada por la altiva y glacial matriarca de la familia, un mayordomo tuerto de aspecto inquietante y el peso de una estirpe fundadora del estado, "intocable" por dinero e influencias. A medida que avanza la trama se entrelazan la denuncia por agresión sexual contra Paul Gauge, la aparición de nuevos cadáveres y desaparecidos, y la certeza creciente de que el "monstruo" de la carretera guarda alguna relación con los secretos que la familia se empeña en ocultar tras los muros de su caserón. La tensión crece hasta desembocar en un enfrentamiento final en las entrañas de la mansión, donde Brady, Peters y Alice deberán afrontar juntos la verdad que los Gauge han mantenido oculta durante años.

Es un thriller gótico de terror muy propio de los Bolsilibros de los 70: ritmo ágil, atmósfera de niebla y mansión maldita, y una estructura de misterio con revelación final que combina el morbo del "muerto viviente" con la crítica social hacia la aristocracia decadente que oculta sus vergüenzas tras el poder y el apellido. La prosa es funcional y efectista, pensada para el consumo rápido, con diálogos cortantes y escenas de acción bien resueltas, aunque los personajes (el médico héroe, la damisela en apuros, el comisario tenaz) responden a arquetipos muy marcados del género. Su mayor interés como pieza de terror popular español está en cómo actualiza el mito clásico del "monstruo encerrado en la mansión familiar" a claves de suspense policial de mediados del siglo XX.