Novela de Ralph Barby (Rafael Barberán Domínguez y Àngels Gimeno Romero) publicada por Editorial Bruguera en junio de 1977 en la colección Kiai con el número 25. Tiene 95 páginas y costaba 25 pesetas. Salvador Fabà ilustra la cubierta.
La novela está protagonizada por Moses Pacific Savage (M. P. Savage), periodista freelance, maestro de artes marciales y protector de la comunidad secreta de Liberty Garden. La acción arranca en un avión chárter de turistas suizos hacia Solimar, un país latinoamericano imaginario que vive del turismo. En el reservado de primera clase viaja Herr Montpierre, dueño de la agencia y intermediario que saca capitales ilegales hacia bancos suizos. Su tapadera son los turistas inocentes, y desde el primer capítulo se ve que no duda en matar a quien le estorba. Mientras tanto, Savage llega a Solimar para hacer un reportaje de promoción del judo y toma bajo su tutela al joven judoka Celaya, junto a sus compañeros Ricky, un gigante japonés, y Juanito Chancleta. Un periodista local, Felipe Romerales, le habla de un asunto grave, y una joven francesa, Capucine, que viajó en aquel avión, le entrega un mensaje que no debía haber recibido.
A partir de ahí, la trama enfrenta a Savage con una alianza de corruptos: el magnate Lauro Piñero, que quiere sacar tres mil millones del país convertidos en divisas, el ambicioso jefe adjunto de policía Zarpuña y el propio Montpierre. Es un entramado de dinero, poder y violencia, con secuestros y prisioneros que desaparecen sin que nadie los reclame. Savage pasa de espectador a objetivo: sufre atentados, cae en manos de sus enemigos y debe salir adelante con sus conocimientos de karate, taekwondo, judo y kung-fu. El libro alterna las escenas de combate con las intrigas de los poderosos, y pone en juego la fuga de capitales, la seguridad de Capucine, el futuro de Celaya y la pregunta de si alguien podrá detener a los culpables.
Funciona como lo que es: literatura popular de quiosco, de lectura rápida, con un arranque muy eficaz (la escena del avión es brutal y engancha) y un ritmo constante de peleas, persecuciones y giros. Barby escribe sobre artes marciales con conocimiento y cariño, con nombres de técnicas y detalle en las caídas, y eso le da un sello propio frente a otras novelas del género. También es interesante como documento de época: en plena transición de los años setenta, la corrupción, la fuga de capitales y el terrorismo de Estado aparecen como telón de fondo, y la crítica a los poderosos es sincera, aunque simple.
Los puntos débiles también son claros. Los personajes son arquetipos: los villanos son codiciosos y crueles sin matices, Savage es casi invencible y moralmente intachable, y su discurso sobre el «verdadero budoka» suena a sermón repetido. Las mujeres quedan relegadas a objeto de deseo o a víctima que hay que rescatar, con descripciones que hoy resultan incómodas y muy de su tiempo. La geografía y la política de Solimar son esquemáticas, y la denuncia social se queda en trazo grueso, sin análisis. Aun así, es un entretenimiento ágil y coherente en su propósito, más valioso como pieza de época o curiosidad para quien disfruta del pulp español que como gran novela.








.jpg)




