Novela de John Wotman (Juan Llop Sellarés) publicada en 1965 por Editorial Rollán en la colección Panzer División con el número 58. Tiene 128 páginas y costaba 8 pesetas. Fue reeditada en 1972 dentro de la colección Misión secreta con el número 12.
La novela arranca en Washington, la misma noche del ataque a Pearl Harbor, cuando el fotógrafo Charles Pencer descubre los cadáveres de sus amigos Philiphe Orpen y Lizzie Gerson —esta última su amor secreto— en el estudio de artistas que comparten en el Slow Martons. Entre los dedos crispados de Lizzie encuentra pelos de barba rojiza que apuntan a Gerard Oarking, el pintor escocés del edificio, que ha desaparecido sin dejar rastro. Convertido en corresponsal de guerra para la revista Life, Pencer recorre los frentes de Europa y el Pacífico dejando tras de sí un rastro de heroísmo, hasta que es reclutado en secreto por el coronel Briner del ejército británico para una misión de comando en la selva de Birmania: interceptar y secuestrar al general japonés Takemo-Mako, símbolo viviente del prestigio militar nipón, cuya captura debe minar la moral del ejército invasor.
En la jungla, Pencer se topa con un antiguo conocido que resulta ser Oarking bajo otra identidad, y allí se revela la verdad tras el doble crimen: Lizzie y Philiphe eran en realidad espías al servicio de Alemania, y Oarking los mató al descubrirlos con un agente japonés en plena traición a Estados Unidos. La revelación obliga a Pencer a posponer su sed de venganza para centrarse en la operación, que culmina en una emboscada donde el mayor Tracy derriba personalmente al general japonés mientras Pencer inmortaliza el instante con su cámara, al precio de la vida del teniente Gregor. La captura se explota como arma de propaganda que acelera el hundimiento moral del ejército japonés en el frente, y la novela cierra con Pencer, convertido en héroe mediático, casado con Kala, la joven birmana que lo asistió durante la misión.
Birmania, infierno verde es una muestra representativa de la novela popular de quiosco española de posguerra —publicada por Editorial Rollan en su colección semanal—, un producto de consumo rápido pensado para entretener más que para perdurar. Wotman entrelaza con oficio dos tramas de gran tirón comercial, el misterio pasional y la aventura bélica, pero lo hace con una economía narrativa que roza la precipitación: el giro del espionaje que resuelve el doble asesinato llega envuelto en una explicación casi telegráfica, y el romance final con Kala se resuelve en una sola frase de epílogo, sin la construcción emocional que ambos hilos merecerían. El estilo, de frases cortas y diálogos funcionales, privilegia la acción sobre la introspección, y el tratamiento de los personajes japoneses y birmanos —entre la caricatura bélica propia de la época y el exotismo decorativo de Kala— responde a los clichés raciales habituales en este tipo de literatura de la Segunda Guerra Mundial escrita desde el bando aliado. Con todo, la novela cumple con eficacia su cometido: ritmo ágil, escenas de acción bien resueltas (el linchamiento inicial, el asalto a la comitiva de Takemo-Mako) y una estructura que no da tregua al lector, características que explican su lugar como entretenimiento efímero pero bien calibrado dentro del género de aventuras bélicas de mediados del siglo XX.
