Novela de Ray Lester (Juan Mora Gutiérrez) publicada en 1976 por Editorial Bruguera en la colección Punto Rojo con el número 716. Tiene 95 páginas y costaba 20 pesetas. La ilustración de la cubierta es de Salvador Fabá.
La novela narra el entrenamiento de nueve jóvenes policías norteamericanas —Loretta, Sonia, Rita, Wanda, Claudia, Rhea, Sheila, Terry y Carolyn— reclutadas para infiltrarse en el mundo del narcotráfico. El instructor, el inspector Chris Cassidy, de la Brigada Federal de Narcóticos, las recibe con brusquedad deliberada y les advierte que la anterior promoción perdió a tres de sus siete integrantes, asesinadas y desfiguradas. Desde el arranque se instala el tono típico de la novela de acción policial de kiosco: diálogos cortantes, tensión sexual latente entre Cassidy y las reclutas, y un ambiente de suspense claustrofóbico en la granja-cuartel de Pensilvania donde permanecen aisladas tres meses.
La trama vira al thriller de intriga cuando Rhea Lancaster aparece asesinada dentro del propio recinto, lo que obliga a Cassidy a interrogar a las ocho supervivientes como sospechosas. La resolución del misterio destapa que Claudia Rossi, amiga de infancia de la víctima, había sido comprada por la organización de narcotraficantes liderada por Kevin Reed y mató a Rhea para ocultarlo. La novela cierra con la caída violenta de la red criminal —incluida una persecución y un ajusticiamiento sumario de Reed por parte del propio Cassidy— y con el giro romántico obligado del género: Sheila Carson, la recluta más desafiante, termina comprometida con Cassidy, mientras el resto del grupo se prepara para continuar la misión.
Es una novela de género pulp de acción rápida y bajo coste narrativo, escrita para el consumo semanal de kiosco más que para la permanencia literaria: prosa funcional, personajes esbozados por rasgos físicos y un par de frases de carácter, y una trama que combina el procedimental policial con la novela romántica de la época. Su valor no está en la profundidad psicológica —el propio "feminismo" que proclaman las protagonistas queda desactivado por el desenlace, que las devuelve al molde sentimental convencional— sino como documento de un subgénero español de literatura popular de los años 70: heredero directo de la novela negra americana pero filtrado por el imaginario de la Brigada Central de Estupefacientes y el gusto local por el héroe frío y cínico. La violencia final, con Cassidy ejecutando a Reed a sangre fría fuera de todo marco legal, resulta el momento más interesante del libro por su ambigüedad moral no resuelta, aunque la narración pasa sobre ella con la misma ligereza que sobre el resto de la trama.







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