Novela de Charles Castle (Carlos Alcázar) publicada en 1969 por Editorial Rollán en la colección Agente Federal con el número 110. Tiene 128 páginas y costaba 10 pesetas. En 1978 fue reeditada por Editorial Andina como el número 141 de la colección FBI.
El relato comienza con la llegada de Rod Ruston, un agente del F.B.I. infiltrado como periodista en Lexington, Kentucky, con el objetivo de investigar la corrupción y el dopaje en las famosas carreras de caballos de la región. A pesar de sus precauciones, Ruston es descubierto y asesinado por matones que simulan un accidente, arrojándolo por un balcón tras forzarle a ingerir grandes cantidades de alcohol. Ante este fracaso y la pérdida de su agente, el inspector Gerald Giles decide enviar a Natt Hazel, un agente de métodos implacables y pasado tormentoso, para que actúe de forma encubierta y sin las restricciones oficiales de la ley. Hazel logra infiltrarse con éxito en el submundo criminal, ganándose la confianza del gángster Jules Puma y, posteriormente, del acaudalado criador Charles V. Mayo, mientras investiga la red de influencias que domina la ciudad.
El conflicto alcanza su punto álgido durante el Gran Premio de Lexington, donde se descubre que el verdadero cerebro criminal es el comisario Jeff Raven. Raven había orquestado una compleja trama de asesinatos, incluyendo el de Ruston y el del hijo de Mayo, y planeaba ganar la carrera mediante la sustitución fraudulenta de un caballo para enriquecerse. El desenlace es violento y trágico: al verse descubierto, Raven asesina a su cómplice Sadie Duke, pero es abatido por el coronel Stephen Duke, quien muere poco después debido a sus heridas. Tras la aniquilación de la red corrupta, Natt Hazel logra "arrancar la cizaña" tanto de las pistas de carreras como de su propio espíritu, encontrando una nueva esperanza de redención junto a Cora, una cantante del club "Dominó".
Desde una perspectiva analítica, la obra destaca por su exploración de la corrupción sistémica, donde la justicia oficial, personificada en el comisario Jeff Raven, es precisamente el origen del mal que debe ser erradicado. La cizaña no es solo un grupo de gángsteres externos, sino una maleza que ha crecido dentro de las instituciones de la ley y el deporte. La transición del agente Ruston (metódico y confiado) al agente Hazel (oscuro y violento) sugiere que, en entornos profundamente corrompidos, la legalidad convencional resulta insuficiente y se requiere de un individuo que opere en los márgenes de la moralidad para restaurar el orden.
Asimismo, el concepto de redención personal a través de la violencia es un tema central. Natt Hazel es descrito como un hombre "loco" por el dolor y la sed de venganza, pero su misión en Lexington actúa como una catarsis que limpia su propio interior mientras limpia la ciudad. Aunque la conclusión ofrece un final esperanzador con la relación entre Hazel y Cora, deja una reflexión amarga sobre la fragilidad del honor: figuras como el coronel Duke deben recurrir al asesinato para obtener justicia, y solo tras una masacre se logra purificar el ambiente. En última instancia, la obra sugiere que la "buena hierba" solo puede volver a crecer cuando se ha eliminado la corrupción de raíz, incluso si el costo es la pérdida de vidas y la transgresión de los procedimientos oficiales.

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