Novela de Michael Kuss (Miguel Cussó Giralt, 1921-1987) publicada en 1948 por Editorial Bruguera en la colección Bisonte con el número 20. Tiene 128 páginas y costaba 4 pesetas. Jaume Provensal ilustra la cubierta.
Esta obra narra la historia de Robert Pikerton, un antiguo pistolero conocido como «Young Pistol» que, huyendo de la ley, asume la identidad de un profesor de inglés en la hacienda del acaudalado Henríquez. Durante su estancia, Robert se enamora de Irene, la hija del hacendado, un romance complicado por la presión de Henríquez para casarla con el teniente federal Pedro Alvadores debido a intereses económicos. La tensión aumenta cuando la hacienda es atacada por la partida del bandido Joaquín Montero, momento en el que Robert se ve obligado a demostrar sus habilidades letales con el revólver para defender a la familia, aunque intenta desesperadamente mantener su fachada de hombre pacífico ante su amada y su empleador.
El conflicto alcanza su clímax cuando el despechado Alvadores conspira con Montero para secuestrar a Irene y eliminar a Robert. Tras ser capturado y enfrentarse al bandido, Pikerton descubre, a través de un medallón, un secreto del pasado: Joaquín Montero es el verdadero padre biológico de Irene, fruto de su amor con Elena Díaz, la mujer que Henríquez también amó. En un acto de redención paternal, Montero asesina al traidor Alvadores para proteger el honor de su hija y se la entrega a Robert, pidiéndole que guarde el secreto de su origen antes de huir hacia la sierra mientras las fuerzas federales destruyen su campamento.
La obra es un exponente clásico del género de aventuras que utiliza la dualidad de la identidad como eje central, personificada en Robert Pikerton, quien lucha por enterrar su pasado violento bajo una apariencia civilizada. El autor logra subvertir los roles tradicionales de «héroe» y «villano»; mientras que el representante de la ley, Alvadores, resulta ser un traidor egoísta, el bandido Montero emerge como una figura trágica y noble que sacrifica su vínculo con su hija para asegurarle un futuro respetable. Esta complejidad moral sugiere que la verdadera virtud no reside en los uniformes ni en los títulos, sino en la capacidad de sacrificio por amor, convirtiendo una historia de frontera en un drama sobre el honor y la redención personal.













