Mostrando entradas con la etiqueta Kiai. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kiai. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de octubre de 2026

Adiós, millones, adiós. Ralph Barby

Novela de Ralph Barby (Rafael Barberán Domínguez y Àngels Gimeno Romero) publicada por Editorial Bruguera en junio de 1977 en la colección Kiai con el número 25. Tiene 95 páginas y costaba 25 pesetas. Salvador Fabà ilustra la cubierta.

La novela está protagonizada por Moses Pacific Savage (M. P. Savage), periodista freelance, maestro de artes marciales y protector de la comunidad secreta de Liberty Garden. La acción arranca en un avión chárter de turistas suizos hacia Solimar, un país latinoamericano imaginario que vive del turismo. En el reservado de primera clase viaja Herr Montpierre, dueño de la agencia y intermediario que saca capitales ilegales hacia bancos suizos. Su tapadera son los turistas inocentes, y desde el primer capítulo se ve que no duda en matar a quien le estorba. Mientras tanto, Savage llega a Solimar para hacer un reportaje de promoción del judo y toma bajo su tutela al joven judoka Celaya, junto a sus compañeros Ricky, un gigante japonés, y Juanito Chancleta. Un periodista local, Felipe Romerales, le habla de un asunto grave, y una joven francesa, Capucine, que viajó en aquel avión, le entrega un mensaje que no debía haber recibido.

A partir de ahí, la trama enfrenta a Savage con una alianza de corruptos: el magnate Lauro Piñero, que quiere sacar tres mil millones del país convertidos en divisas, el ambicioso jefe adjunto de policía Zarpuña y el propio Montpierre. Es un entramado de dinero, poder y violencia, con secuestros y prisioneros que desaparecen sin que nadie los reclame. Savage pasa de espectador a objetivo: sufre atentados, cae en manos de sus enemigos y debe salir adelante con sus conocimientos de karate, taekwondo, judo y kung-fu. El libro alterna las escenas de combate con las intrigas de los poderosos, y pone en juego la fuga de capitales, la seguridad de Capucine, el futuro de Celaya y la pregunta de si alguien podrá detener a los culpables.

Funciona como lo que es: literatura popular de quiosco, de lectura rápida, con un arranque muy eficaz (la escena del avión es brutal y engancha) y un ritmo constante de peleas, persecuciones y giros. Barby escribe sobre artes marciales con conocimiento y cariño, con nombres de técnicas y detalle en las caídas, y eso le da un sello propio frente a otras novelas del género. También es interesante como documento de época: en plena transición de los años setenta, la corrupción, la fuga de capitales y el terrorismo de Estado aparecen como telón de fondo, y la crítica a los poderosos es sincera, aunque simple.

Los puntos débiles también son claros. Los personajes son arquetipos: los villanos son codiciosos y crueles sin matices, Savage es casi invencible y moralmente intachable, y su discurso sobre el «verdadero budoka» suena a sermón repetido. Las mujeres quedan relegadas a objeto de deseo o a víctima que hay que rescatar, con descripciones que hoy resultan incómodas y muy de su tiempo. La geografía y la política de Solimar son esquemáticas, y la denuncia social se queda en trazo grueso, sin análisis. Aun así, es un entretenimiento ágil y coherente en su propósito, más valioso como pieza de época o curiosidad para quien disfruta del pulp español que como gran novela.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Hombres sin alma. Clark Carrados

Novela de Clark Carrados (Luis García Lecha) publicada en abril de 1977 por Editorial Bruguera en la colección Kiai con el número 18. Tiene 95 páginas y costaba 25 pesetas. Salvador Fabá ilustra la cubierta.

La trama se inicia cuando el investigador y empresario George Washington "Budd" Baxter presencia un juicio de patentes en Florida. En dicho litigio, la joven Elynor Rowan pierde injustamente la patente desarrollada por su difunto padre frente al poderoso y enigmático magnate W. T. Forrestyne, representado por el corrupto abogado Thompson K. Eggles. La invención disputada es el P-10, un plástico revolucionario de extrema dureza —comparable al acero pero con la mitad de su peso y fácilmente reciclable— capaz de transformar la construcción, la automoción y la industria bélica. Al descubrir que el laboratorio de Elynor fue desvalijado por los matones de Eggles (Hunt Dyle y Brucker) y que la científica Clara Maine es brutalmente asesinada tras analizar una muestra del compuesto, Baxter decide intervenir utilizando su red privada de inteligencia y su dominio de las artes marciales para hacer justicia.

La búsqueda lleva a Baxter hasta Suiza, donde descubre que Forrestyne es en realidad un anciano secuestrado y sedado con pentotal por su secretario Russell Wright y el propio Eggles para controlar su imperio. Con la ayuda de la enfermera Janine Schwartz, Baxter rescata a Forrestyne y frustra el "Plan Ecuador", una conspiración internacional orientada a sustituir al presidente de los Estados Unidos con un impsotor (Bernard MacDonald) y matarlo mediante una jeringuilla de P-10 indetectable por metales. El objetivo de la trama era provocar el colapso de la Bolsa para comprar acciones a la baja y adueñarse del poder económico global. Tras desbaratar el magnicidio con el Servicio Secreto, Baxter regresa a Nueva York, liquida a Dyle en venganza por el crimen de Clara y entrega a Eggles a las autoridades, permitiendo que Elynor recupere su patente y que Forrestyne decida retirarse definitivamente.

Desde una perspectiva crítica, Hombres sin alma representa un claro exponente del bolsilibro o novela popular de acción de finales de la década de 1970. La obra destaca por su eficaz hibridación de géneros, entrelazando la novela negra y de espionaje internacional con la ciencia ficción tecnológica —representada por las aplicaciones industriales y militares del P-10 y la inteligencia informática de Baxter— y el espectáculo del cine de artes marciales (judo, karate, taekwondo y aikido). Temáticamente, la novela contrapone la figura del héroe vigilante e independiente, motivado por una ética personal implacable y el deseo de proteger al desvalido, frente a la figura de los "hombres sin alma", antagonistas impulsados por la "erótica del poder" y la especulación corporativa desmedida. Aunque la caracterización recurre a los arquetipos propios del consumo masivo comercial, la narrativa ofrece un ritmo vertiginoso y una crítica latente sobre los peligros del monopolio tecnológico y la manipulación del poder político.