La mujer fantasma es una novela negra de corte clásico, narrada en primera persona por Mike Carson, un detective privado de Los Ángeles. Una noche de niebla densa, Carson recoge en una carretera costera a un hombre aterrorizado y borracho, que balbucea algo sobre sangre y una mujer llamada Linda. Días después descubre que se trata de Grant Farrell, una de las estrellas más cotizadas de la televisión, que acude a su despacho convencido de haber matado a una chica en una cabaña de la playa tras una fiesta en casa de un productor. El problema es que la cabaña que encuentran está limpia y ordenada, y que todos los asistentes a la fiesta, incluidos el productor, un psiquiatra de prestigio y la novia del actor, juran que esa mujer nunca estuvo allí y que Farrell pasó la noche durmiendo la borrachera. Carson, que desconfía de tanta unanimidad, tira del hilo entre estudios de cine, apartamentos vacíos, un cabaret de ex gánsteres y un pistolero muy poco amistoso, mientras las mentiras de unos y el miedo de otros le hacen sospechar que alguien se juega mucho en que la pesadilla del actor siga siendo solo una pesadilla.
Como entretenimiento, funciona bien: el arranque en la niebla es muy atmosférico, el ritmo no decae y el planteamiento, un crimen que quizá no ocurrió y un cliente que duda de su propia razón, se sostiene hasta el final con pistas razonablemente bien repartidas. La voz de Carson, cínica y socarrona, y sus diálogos de interrogatorio son lo más vivo del libro. Su principal flaqueza es la de buena parte del género de su época: los personajes secundarios son esquemas (la pelirroja ambiciosa, el productor despiadado, el gánster legendario), las mujeres existen casi siempre para ser miradas o seducidas, y la resolución depende de una larga exposición deductiva con más conjeturas que pruebas. Es una novela menor, pero honesta y bien ejecutada, que se lee de una sentada y que interesará sobre todo a quien disfrute del pulp de detectives; quien busque hondura psicológica o una trama sorprendente en el último tramo probablemente la encuentre previsible.

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